jueves, 20 de junio de 2013

Adán de Maríass - El condenado



El condenado


Salió de su casa sin mucho apuro.
-Tengo todo el tiempo del mundo -se dijo.
Dio una media vuelta por la plaza Dos de Mayo, y continuó por la avenida La Colmena.

El maletín casi nuevo, la camisa bien planchada, la corbata de colores diversos, el saco y el pantalón a medio camino entre el uso exagerado y el descuido. Venía como pensándose. La noche entraba en él. Recién ayer se enteró de su despido. Para aparentar una realidad que ya no le corresponde, decidió entrar y salir de su casa como lo hacía antes, para que ningún vecino se diera por advertido, siente una comprensible vergüenza. Si bien es cierto queda como un desempleado más en la larga lista de una estadística confiable, eso no le quita el sueño ni lo posterga, tarde o temprano tendrá que pagar los recibos por gastos domésticos, y eso es de carácter inevitable. A no ser que por injustificada necesidad se ponga como asaltante, dato de registro criminalístico que no debe estar en el perfil de su honrado curriculum vitae.

Teo caminaba como si estuvieran empujándolo, con una parsimonia que en verdad aburre, a tres cuadras de la plaza San Martín ve una muchedumbre gritando todos desaforadamente, ¡mátenlo! ¡mátenlo! ¡mátenlo!, vio que la muchedumbre entró impasible por el jirón de la Unión, lo seguían acusando, los policías no podían hacer nada ante esta masa de gente incontenible, en ese instante hubo un ligero temblor de tierra pero ellos siguieron avanzando, mentándole la madre, el padre y hasta los hijos, con improperios irreproducibles, escupitajos, pedradas, lanzadas de huevos, bofetadas.
Teo haciendo un esfuerzo, se acercó lo más que pudo, vio como El condenado por todos, era arrastrado, pero lo que más le llamó la atención fue ver que, de esta masa de gente incontenible, se fueron poco a poco cansando y empezaron a dispersarse, algunos por la avenida de la Emancipación, otros por el jirón Huancavelica, unos entraban eufóricos a una discoteca, saltando, riendo, aquellos los más gritones entraron a los restaurantes de comida rápida, a esos fast-food de moda, y muchos se metieron a la cantina para saciar su ebriedad como vulgares animales deshidratados.

Un día antes, después del almuerzo, su jefe le dejó en su escritorio la notificación arbitraria de despido laboral.
-Es para que tengas una mejor digestión -le puso como sarcástica posdata-.
-Dieciocho años en esta empresa, para que me traten de esta manera, ¡desgraciados!-pensó.
Agarró sus cosas, sus objetos personales los puso en una caja y salió. Al salir no miró a nadie, para qué, se preguntó, es en vano.
-Ni siquiera di motivo.

Lo primero que hizo al llegar a su casa aparte de dejar la caja sobre la mesa del comedor, fue desvestirse, entrar al baño y ducharse, ese acto más que higiénico, saludablemente catártico. Salió del baño sin ninguna prisa, puso un poco de música lo más bajo de volumen, cerró las persianas de su dormitorio, y se echó lentamente en la cama antigua, como dejando que el cuerpo se vaya cayendo, hasta quedarse profundamente dormido. Despertó como a la una de la madrugada. Se incorporó lentamente, apagó el equipo de sonido, fue directo al comedor donde una botella de vino al lado de una copa lo esperaban, se sirvió una buena copa, le dio la espalda al repostero, mientras pensaba y ahora que hago con el resto de mi vida. Es invierno, y el insensato frío desarma cualquier estado de ánimo.

Fueron llegando a la Plaza de Armas, calcula él como unas noventa personas, a riesgo de equivocarse, doblaron a la izquierda por el jirón Callao, y dos cuadras más arriba alguien los esperaba con el portón abierto, hasta que entraron todos menos él.
El supuesto culpable no podía ni levantar la mirada, ni tampoco se quejaba, entraron a un gran salón, cerraron la puerta y las ventanas, la oscuridad era absoluta como si fuera de noche. Todos lo acusaban, él no atinaba a defenderse, se mantenía callado.
-Tú te robaste mis ovejas, a mí me lo han dicho, te han seguido hasta esta ciudad.
Otro le dijo:
-Por tu culpa mis padres nunca me quisieron…el día que nací me tiraron a la basura.
-A mí me quitaste mi mujer, con el cuentazo de que eres Todopoderoso, la vecina es chismosa pero no sabe mentir.
-¿Por qué mis hijos fueron asesinados si salían tranquilamente de su colegio?, pensar que rezaba con total devoción el Santo Rosario todos los días de mi vida. El que vende periódicos, te vio deambulando por allí.
-Sabes, perdí mucho dinero a causa de ser creyente del dinero bien ganado, con el sudor de mi frente, ¿y qué gané? ¡nada!, los ladrones se llevaron aparte de artefactos usados, mi colección de lápices, y hasta los zapatos viejos de mi madre.
Y así sucesivamente todos le echaron la culpa, de sus propias desgracias personales. Él no dijo absolutamente nada. Continuaron golpeándolo duro, sin piedad. Su rostro bañado en sangre y lágrimas, a ellos no le producía ninguna conmiseración. La ciega ira marcada en sus rostros imponiendo su irracional justicia con sus propias manos. Él cayó al piso por enésima vez, ya debilitado, por toda la sangre perdida.
El que tenía la voz más baja le dijo: 
-Ahora queremos saber tu nombre, ¿entiendes? ¡queremos saber tu verdadero nombre!, porque en todos los lugares por donde vas te dejas llamar de distintas maneras, así que vas a morir diciendo tu verdad, mira qué privilegio te vamos a dar -rieron todos menos yo.
Se hizo un silencio mortal, irrespirable, apenas pudo balbucear, dijo:
-Dios.


(c) Adán de Maríass

Lima

Perú 

lunes, 10 de junio de 2013

Javier Claure C. -Los albinos y la brujería muti



                                                     


La brujería es un fenómeno muy antiguo que, en mayor o menor grado, existe en todas partes del mundo. Durante la Edad Media había brujas buenas y malas. Las brujas de buena cepa daban consejos sobre la fertilidad, el amor y la sexualidad. Tenían conocimiento de diferentes plantas, piedras, cristales, árboles, animales etc. Eran curanderas y para sus rituales utilizaban el fuego, líquidos secretos, hierbas y restos de animales. Su avanzado conocimiento, sobre las cosas y la alquimia de la vida, era considerado como una amenaza en los círculos sociales de varones. A los rituales de las brujas desaforadas, acudía la gente hambrienta por la crueldad y la codicia. Pero también es cierto que la Iglesia Católica, durante la Inquisición, perseguía a las mujeres que se dedicaban a la brujería, y las arrojaba a una hoguera para que sigan su viaje eterno hacia el infierno.
En España en los siglos XVI y XVII, la mayoría de la gente creía que las brujas eran mujeres llenas de verrugas y que volaban sobre escobas por las noches. En África, actualmente, se podría decir que las diferentes formas de brujería son un evangelio. La gente común y corriente acude a los brujos y paga para conseguir felicidad, trabajo, riqueza, a su pareja deseada etc. Los pescadores asisten a rituales de hechicería para tener conocimiento de los bancos de pescado en el mar, y los mineros para encontrar las vetas de los metales preciosos. Incluso muchos intelectuales, posibles presidentes y alcaldes siguen los consejos de brujos y brujas, en sus campañas electorales, y creen que de esta manera pueden lograr sus objetivos más anhelados.
La “brujería muti”, que se utiliza en algunos países africanos, se basa al igual que en el medioevo en la utilización de hierbas, huesos y restos de animales para sus pócimas mágicas. Pero en su forma más primitiva y terrorífica, se emplean partes del cuerpo humano. Y según los hechiceros mejor si esas partes humanas son arrancadas en vivo. Así la víctima grita, sufre, llora de dolor; cosa que potencia los conjuros para lograr lo solicitado. Algunos chamanes han indicado que los albinos son “perfectas piezas” para este tipo de rituales. Pueden pagar hasta dos mil dólares por una pierna o un brazo de una persona albina. O sea, el haber nacido albino es una peste amarilla en ciertos países africanos. Su primer enemigo es el sol y su condición blanquecina, en medio de la negritud, los ha condenado a una especie de ostracismo social.
Los albinos son considerados hijos del demonio y parias que llegaron al mundo por castigo. Pero paradójicamente a esta realidad; sus huesos, sus órganos, sus genitales y sus extremidades, conforme a opiniones de algunos magos, están impregnados de divinidad y son requeridos para rituales de magia negra. Por lo tanto, no es sorprendente que las tumbas de albinos sean profanadas para robar esos huesos que yacen bajo la tierra, y venderlos en el mercado negro. Pero los hechos han ido mucho más allá. En algunos países, los albinos son perseguidos hasta arráncales una pierna, un ojo, una mano o un brazo. Hay testimonios espeluznantes de víctimas que han sido mutiladas o mutilados a machetazos.  Mi interlocutor comentó lo siguiente: “una vez vi cómo le cortaron el brazo izquierdo a una muchacha albina  de doce años. Se acercaron tres hombres, dos de ellos la sujetaron fuerte, y el tercero empezó a dar machetazos hasta arrancarle el brazo. La chica gritaba y lloraba desesperadamente. Y antes de escaparse con el brazo, dejaron una botella con un líquido para echar a la herida y cicatrizarla. Nunca me olvidaré de esos gritos. Seguramente vendieron su brazo a los brujos”.   Luego otra persona tomó la palabra: “En un pueblo no muy lejos de aquí, una mujer tuvo un hijo albino. Su familia aseguraba que ese niño traía mala suerte. Le aconsejaron que lo vista de negro y lo deje abandonado en una choza. La madre no entendía muy bien el por qué, pero obedeció a las recomendaciones. Después de unas horas, llegaron varios hombres a la choza y le cortaron, con machete, las piernas al recién nacido. Finalmente lo mataron y se lo llevaron todo el cuerpo pequeño”.
Los albinos, desde la gestación, están marcados por la pesadumbre y cuando llegan al mundo son discriminados de todas partes. Estos seres humanos que, a consecuencia de una mutación, nacieron con piel blanca, pelo rubio y muchas veces con ojos verdes o azules, van cargando, en sus espaldas, las malditas cadenas del destino.
En algunos países africanos creen que las mujeres que dieron a luz a un ser humano albino, han sido víctimas de maldición y por eso traen mala suerte al resto de la familia. Vicky Ntetema, mujer valiente y ex periodista de la BBC en Dar es Salam (capital de Tanzania), ha hecho públicamente denuncias sobre el mal trato a los albinos. Y como consecuencia, está amenazada, camina con guardaespaldas y a veces utiliza velos para taparse la cara y ocultar su identidad. Ha fundado, en 2010, la ONG, “Bajo el Mismo Sol” (Under the Same Sun) para la protección de albinos. Uno de los objetivos es informar a le gente acerca del albinismo. De manera que las personas afectadas con este mal, no sean discriminadas en la sociedad. En resumidas cuentas: “Bajo el Mismo Sol”, es una organización que intenta prevenir la destrucción del hombre por el hombre.

(c) Javier Claure C.

Estocolmo
Javier Claure C. es un escritor boliviano radicado en Suecia 

* Este relato está basado en conversaciones con personas (algunas albinas) en Banjul (Gambia) y en Dakar (Senegal). 


 el relato y la fotografía fueron enviados por Javier Claure C. para su publicación en la revista Archivos del Sur