jueves, 29 de diciembre de 2016

Piezas de ajedrez - Araceli Otamendi

piezas de ajedrez encontradas en una vidriera (c) Araceli Otamendi 

El poeta ciego escribe el poema, sabe que Dios mueve al jugador y éste la pieza.(*)
¿Qué juego de ajedrez traerá el nuevo año? ¿Dónde estarán los peones, dónde la reina?
¿Las torres? ¿el alfil? ¿caballo? ¿rey? ¿Qué juego nos depara la suerte? ¿piezas blancas, piezas negras?
El destino sabe - pero no lo dice - Dios sabe. ¿Qué niños con máscaras pintadas de colores
aparecen en la noche? ¿quiénes son?
¿Qué lugares inhóspitos habré de recorrer una vez más? Deambulando, la oscuridad
se achica al límite. Camino por ahí, piso papel picado, serpentinas azules, violetas.
Húmedos papelitos, pisoteados también. Hay que dejar salir el agua, para
que todo seque, se escurra, se vacíe, el agua se irá alguna vez.
La suerte está echada en el tablero de ajedrez, las piezas se mueven incansables
Durante un segundo, parecen mirarme, serias, calladas, tal vez al acecho.
Será inútil interrogarlas, desconozco el juego.
Sola, frente al tablero de ajedrez miro las piezas cara a cara.

(c) Araceli Otamendi

Ciudad Autónoma de Buenos Aires 


(*) "....Dios mueve al jugador y éste la pieza..." (del poema Ajedrez
de Jorge Luis Borges