miércoles, 1 de agosto de 2012

Noemí Brown

Noemí Brown








Engaño


Querido Coco:



Te extrañará recibir una carta mía. Sabés que soy medio vago para escribir. Prefiero el teléfono. Pero qué sé yo. Lo que tengo que contarte es largo. Cómo me gustaría que estuvieras acá. Esto es demasiado grave y no me lo puedo bancar sólo.
Vos sabés que con Julia, queríamos tener un hijo, pero nunca se nos dio. ¿Te acordás que después de algunos años, cansados de esperar, recurrimos a un médico? Ella se hizo ver varias veces, y como no le encontraban nada malo, decidí consultar yo. Siempre le rajo a los hospitales, pero era muy importante para mí.
Recuerdo el día que apareció en casa con los análisis. Pasó antes por el consultorio del doctor para que viera los resultados. Se hizo cargo de todo, porque sabía que para mí era un asunto muy pesado. Con lágrimas en los ojos dijo que yo era estéril, que nunca iba a poder embarazarla. Al ver como reaccionaba con la noticia, me abrazó y lloramos juntos. Me sentí tan impotente, tan culpable de no poder darle un hijo, que le ofrecí el divorcio. Pero ella se portó de diez, y le restó importancia. Dijo que las cosas entre nosotros no iban a cambiar, y hasta ahora, fue realmente así. Verla bien a ella era lo único que necesitaba para resignarme. Y lo aceptamos, no más.
Y el saber que no había nada que esperar, nos daba cierta tranquilidad. Ya no vivíamos pendientes del mes, que el período de Julia, que la temperatura, que el atraso, que desilusionarse todos los meses. Todo eso pasó a la historia.
A veces, al ver los chicos de algún amigo, me volvía la culpa. Pero ella, siempre radiante. Se dedicó con todo a su carrera. Y a mí. No parecía que le faltara nada. Sabés lo fanática que es con su profesión. Y yo disfrutaba la vida que llevábamos, porque seguíamos tan enamorados como siempre y a veces, hasta nos envidiaban. Podíamos salir cuando se nos daba la gana, viajar, dormir a gusto, hacer todo lo que las parejas con hijos no pueden. Y ella, tenés que ver, estaba cada día más linda, parecía mucho más joven. Yo veía cómo la miraban los hombres.
Pero desde hace unos días estoy como loco. Todo se me vino abajo.
Buscando en la cartera de Julia, no sé qué, encontré medicamentos. Era un frasco de píldoras con nombre raro y me asusté pensando que estaba enferma y no me lo había dicho.
Decidido a enterarme, leí el prospecto. Una y otra vez. No había dudas. Eran anticonceptivos.
Para qué querría Julia eso, si yo soy estéril. Temblando, volví a dejarlos donde los había encontrado. Vos debés estar pensando lo mismo que pensé yo. Otro hombre. La idea me dejaba sin fuerzas. La seguí durante días, tratando de disimular. Haciendo como si nada. Esquivando su mirada, sin atreverme a preguntar.
Pero no hizo ningún movimiento sospechoso. Venía derecho a casa, desde el trabajo; estaba tan cariñosa como siempre. Nada. Nada. A lo mejor creés que debí preguntarle directamente a ella. Y seguro que tenés razón. Pero soy tan cobarde. No me animé. Algo me decía que no había otro. Revisé sus cosas día tras día, y contaba las píldoras como un loco. Ella las tomaba siempre, y yo, muriendo. Pero no me atreví a encararla.
Ayer tomé una decisión. Pedí cita al médico que había mandado los estudios, porque cría que ella lo consultaba de vez en cuando. Mientras juntaba coraje le pregunté por la salud de mi esposa, pero el doctor estaba más desconcertado que yo. Tardó en ubicar a Julia. Hacía mucho que no la veía. Y consultando la historia clínica me precisó: hace diez años le llevó unos exámenes y después no volvió.
Entonces me preguntó cuántos hijos teníamos. Extrañado de que él no tuviera mi diagnóstico registrado, quise recordarle que yo era estéril. Me miró confundido y leyó en voz alta: “Los estudios sobre esterilidad no arrojan ninguna particularidad”. Subrayó con la lapicera lo que leía, mientras me miraba con lástima. Salí sin contestar. Caminé perdido, indefenso, atontado. A la hora en que Julia vuelve a casa, la estaba esperando, al fin, con un pedido de explicaciones.
Fue como si la conociera en ese momento. Cuando terminé de contarle, parecía diez años más vieja. ¿Por qué me había mentido?
Que quería recibirse, trabajar, dedicarse a mí. ¿No había valido la pena?
Que tenía que entenderla, con chicos todo hubiera sido distinto, se hubiera convertido en una amargada. O ¿No veía cómo están todas las mujeres? ¿No me daba cuenta de que sólo hablan de pañales?
Yo la miraba sin decir nada. Y ella seguía explicando, no paraba de hablar.
Que fue por los dos, que valió la pena. O ¿Me hubiera gustado verla gorda y resignada. Perder la libertad que teníamos, que dejara su carrera, que...
No le pude contestar. Cuando cerré la puerta de calle oí que repetía: “¿No valió la pena?”
Coco, pensarás que me acuerdo de vos sólo cuando te necesito. Tenés razón. Pero te necesito mucho. Por favor, contestame. Un abrazo.

Beto

(c)Noemí Brown

Adrogué

Provincia de Buenos Aires

acerca de la autora:

Noemí Brown es Licenciada en Ciencias de la Educación.
Breve curriculum literario


Hasta el año 2000: Ensayos relacionados con la profesión.

A partir del año 2000: Obras de ficción, como cuentista.


Algunos de los reconocimientos obtenidos

Mención X Concurso Interamericano de cuentos Fund. Avon -C.A.B.A. 2003

Primer Premio en el Concurso Miguel Briante -Gral. Belgrano -Bs. As.-2005

Primer Premio en el Concurso R. Tejada V. de Theaux -V. María-Cba. -2005

Finalista del Certamen A. M. Matute –Ed. Torremozas -Madrid -2006 y 2011

Primer Premio Carlos Casado -Casilda -Santa Fe -2007

Mención Única en Cuento Grupo Malos Ayres -Bs. As. -2009

Segundo Premio Carmen Martín Gaite -Madrid -2009

Finalista en el XI Concurso Juan Martín Sauras -Andorra -Teruel -2010

Finalista en el XXXIX Concurso Internacional de Guardo -Palencia -2010

Premio L. Marechal de Plata- Tres de Febrero -Bs. As. -2011



Algunas Antologías en las que participó:



Librería Mediática de Radio Nacional Venezuela- Caracas -2006

Colección Ellas también cuentan- Torremozas- Madrid -2006- 2011

Cuentos en el Aire- Editorial Planeta-C.A.B.A. -2006

Antología I y II de Relato Breve Contextos (cuatro cuentos) -C.A.B.A..-2003 y 2006

Dejando Rastros (seis cuentos)-Dunken- Bs. As. -2006

Antología Premio Nacional Tres de Febrero - Pcia. de Bs. As. -2006 y 2011

Antología Certamen Gonzalo Delfino -Gaiman-Chubut -2007---

Primer libro unitario:

“…basta un botón” -Ed. Blue Eagle Group -C.A.B.A. -2011


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