Ernesto Escobar Ulloa
El héroe Sonugla Sonugla, no sé del mundo. ¿Del futuro que sé? ¿Del espacio si abandonara el tiempo? ¿Quedaría renco, sin curva? ¿Caminaría sin cabeza como el gallo que mi abuela mató en el jardin? El día irrepetible de su muerte hizo irrepetible su vida. El cortejo fúnebre prendió la llama que los alumbró en la caverna. Por aquello que sintieron, al espíritu que los alentó lo llamaron "aire", porque solo el aire hacía hablar las ramas con las que forjaban pinceles. A la roca la llamaron "abertura", como llamaban a la ventana que cada amanecer cruzaban rumbo al bosque, habían conseguido mirar a través de ella. A la tinta le pusieron "río", por deslizarse gracias a una corriente interna superior a sus fuerzas. Entonces alguien dijo: "el río trae pero también lleva el río". Nadie se opuso a la facultad de nombrar ni supieron localizar el sentimiento que a todos pesó, por entrar en el campo del "saber oscuro". Un "saber claro" er...