Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como escritoras argentinas

Apropiación de identidad - Eneté - Nora Tamagno

Imagen
imagen creada por IA Nora Tamagno Muchas fueron las veces que, en mi edad adulta, sentí que inexplicablemente volvía a   habitar el cuerpo de la niña que fui, colegiala insegura, tímida, diminuta, casi inconsistente.   “Madre ¿puedo?” arriesgaba desde lo más remoto de la memoria la vocecita menuda, discreta   como el aleteo de una mosca. “¿Cuántos pasos doy?” “Dos de hormiga, uno de picaflor, tres de   mosquito” respondía la voz. Y yo avanzaba con pasos cortitos, vacilantes, temerosos, la pupila   fija en las baldosas, las manos trémulas, negros los zapatos con presilla, blancas las medias de   algodón. “Madre ¿puedo?” insistía cuando terminaba el recorrido... “cuatro de enano, tres de   caracol” volvía a repetirse la orden precisa; nunca fueron pasos de gigante, ni de león, tampoco   de hipopótamo ni de orangután. Así fui por la vida, sin hacer ruido, sin levantar la mirada, sin   alzar jamás la voz, ni para enojarme, ni para rebelarme. To...

El acantilado - Cecilia Vetti

Imagen
    imagen diseño por IA   Cada vez que ella se marchaba, era como una mutilación, mi cuerpo quedaba detenido y al momento oscilaba en el aire buscando una salida para retenerla. Solía gritarle cuandollegaba al camino pedregoso y casi deseaba que cayera por el acantilado y así, desesperada,pudiera necesitar mi ayuda. Ella tenía su vida y sus obligaciones, nada podría detenerla. En esos momentos solo existía su hijo esperándola en el internado. ¿Cómo la esperaría él? Ni siquiera tendría una marca en el cuerpo o un ojo amoratado. Era un chico muy inteligente. Alguna vez, yo la había oído cantar por la mañana, con esa entonación que elevaba el alma hasta causarme dolor. ¿Qué podía saber de ella ese niño? Una maestra cariñosa seguro que le causaba más contento que el de su exigente madre. Pensaba en el niño, él no tendría la intención de que ella se cayera entre las piedras para retenerla…era su madre. En mí cabían tantas cosas que ni yo mismo conocía, un cuerpo t...

La casa de los colibríes - Araceli Otamendi

Imagen
  La abertura apareció al alba, un vacío repentino en la pared como si la realidad hubiera olvidado   completar el dibujo. El anochecer llegó sin transición. Nada se veía. La oscuridad lo cubría todo. Ya en la calle, allí estaba ella, la mujer caminando a mi lado, escalaba   el desmoronamiento, el montículo de tierra que impedía  cruzar al  otro lado. Era una mujer con unos cuantos años encima, sin embargo caminaba  con la  seguridad de quien sabe atravesar zonas difíciles, a veces  imposibles de escalar y no caer. Al alcanzar el suelo, la mujer siguió caminando. La luz volvió,   las calles habían rehecho sus pactos. La vitrina, que exhibía     flores ahora también exhibía herramientas inmaculadas, afiladas, como palabras antes del discurso. Encontré una construcción casi familiar, la casa, ¿de quién? Y entré. Dentro, un hombre y una mujer   preparaban vegetales, casi con  ritmo. Ninguno de los d...

Soy real - Araceli Otamendi

Imagen
          imagen generada por IA  Soy   real   Es una tarde de domingo, después de una sesión de cine en el museo del cine al que voy generalmente los fines de semana. Vi varios cortos, una buena selección de películas. A la ida cuando iba para el museo dos niñas me saludaron desde la vereda, con la mano, yo iba caminando por la calle y les retribuí el saludo con un gesto. Las dos se quedaron mirándome. Eran parecidas, quizás hermanas , de cínco, seis, tal vez siete años. Seguí caminando mientras las niñas seguían con sus juegos, disfrutando el verano, con sus ojos grandes, oscuros, abiertos. En el cine vi varias películas, cortos, donde la realidad y los sueños de un personaje se entremezclan. No se sabe cuándo el personaje está instalado en la realidad y cuando en su fantasía o sueños. Es difícil dilucidarlo, según la escena y seguir la historia. Esa es la gracia del film, seguir la historia, el hilo conductor   ...

Crónica de una lectura - Araceli Otamendi

Imagen
  imagen diseñada por IA  Estaba por la página 25 de la nueva novela de un autor que me gustaba y venía leyendo desde hace años. Todavía no había ocurrido nada, es decir no había ninguna acción que hiciera progresar el relato. El personaje aún no había salido de la cocina y así fue como empezó el libro. Dejé el libro sobre la mesa y fuí hasta la cocina a buscar una manzana. La cáscara era roja, brillante.Con la manzana en la mano caminé hacia la ventana, en la calle se habían reunido los motoqueros que traen pedidos y envíos para repartir, algo habitual. No sé qué hacen , por qué se reúnen, de que hablan. Se deben aburrir bastante, a lo mejor. Ojalá lean libros. Alguien envió un mensaje por whatsapp, no lo leí, había varios mensajes. Los leería después. La tarde de un día nublado y frío. Una ola de frío polar atraviesa la región. Comí la manzana, el sabor era agradable y fresco. Empecé a pensar en el libro que había dejado sobre la mesa. Por qué el personaje no...

Noche de brillantina y neón - Araceli Otamendi

Imagen
  imagen creada por IA    Es una noche de brillantina y neón, pensaba al caminar por ese barrio que ahora llaman Palermo Hollywood. Vidrieras iluminadas, colores estridentes en las luces, en las vidrieras,   rojo, azul, violeta, verde, naranja, amarillo, el pensamiento puesto en la obra que iba a ver. Caminaba rápido, miraba las personas sentadas en las mesas afuera, disfrutando la noche cálida, seguramente una de las últimas de ese otoño tardío en Buenos Aires. Entonces vi su figura, sentado en una mesa, al lado de la ventana de un bar. La expresión seria, como siempre, el pensamiento puesto quién sabe dónde, un libro al lado, una botella de agua, no le gustaba el alcohol, al menos a cierta hora. Es él, pensaba, pero no puede ser... Porque hace tanto tiempo... Sin embargo estaba ahí, sentado, pensando, como siempre, me detuve unos segundos, no parecía ver. ¿Y si todo fuera un sueño? No cedí a la tentación de entrar en ese lugar, caminaba cada vez m...

Desnuda - Isabel Furini

Imagen
  imagen creada por IA Acabo de despertarme y estoy sola. ¡ Ah! Que deseos de desperezarme. ¡ Ufff! Qué sensación agradable poder levantar los brazos, mover las piernas.   Estoy tan cansada de estar siempre en la misma posición, recostada, con los brazos levantados y las manos atrás de la cabeza. Una postura tan incómoda...   Y lo peor es estar sola. Sola y dentro de un cuadro. ¿ De un cuadro?   ¿ Qué magia es esa? ¿ Podré levantarme? Sí, yo puedo moverme. Maravilloso. ¿ Maravilloso o extraño? ¡ Mi Dios! Yo estuve encerrada en ese cuadro durante tantos años que no me acuerdo de mi verdadero nombre. ¿ Quien soy yo?   Voy asomar la cabeza para leer ese papel que está al lado del cuadro. La Maja Desnuda de Goya. ¡ Goya! Me acuerdo de él. Pero, no sé quién soy yo. Soy simplemente una pintura... y desnuda. Dos hombres se aproximan. El más alto dice que es muy bueno ser guardián del Museo del Prado y ambos se alejan. Yo estoy en un Museo. Hace tanto frío aquí...yo ...

Una visita singular - Cecilia Vetti

Imagen
                                                 Detrás de la ventana de ese comedor antiguo, escuchó un ruido seco sobre el cantero del jardín. Un ruido que no era un alboroto de grillos, ni de un gato travieso. Era un ruido tembloroso como si alguien estuviera acercándose. Dejó sobre la mesa el libro de Borges. Se había aficionado a Borges como a una droga diaria, una suerte de manía literaria. Esas lecturas le llenaban el alma, voces tan antiguas como reales. Los libros de su biblioteca se quedaban quietos añorando una mano que los sacara de tanto abandono. Cada vez que terminaba un cuento, se decía: ¿cómo lo escribió? Yo nunca podría hacerlo, y dejaba su cuaderno de notas sobre la mesa. Soñaba con Borges, quería intentar sus pasos lentos ayudados por el bastón. N...