domingo, 19 de julio de 2009

Lidio Mosca Bustamante


Alcamor - Cartas de Viena 6 (fragmento de novela)

Nota del autor:



Aclaración: Los sucesos históricos están a veces cubiertos por el manto de la inexactitud. Se precisa que el tiempo pase para que la revisión de los hechos permita acercarnos a la verdad. Esto sucedió con la corona del Imperio Austro-Húngaro y la historia de la famosa familia del Kaiser Francisco José, la emperatriz Sissi y su hijo Rodolfo. Recién alrededor de 1980 se hizo luz en la vida de estos personajes históricos que vivieron, bien o mal, en un tiempo de grandes cambios y verdaderos maremotos que afectaron sus destinos. Esta novela se trata de una familia argentina exiliada en Viena, que trata de adaptarse en un país que se debate entre la herencia monárquica y los deseos de permitir el desarrollo histórico y cuida con celo el equilibrio entre el pasado, el presente y el futuro. La caída de la monarquía austriaca y su final trágico son el telón de fondo para la historia de la familia Moroni. El final de la historia es, según la opinión del propio autor –si es que está permitida-, espectacular.



Cap. 6

Primera carta de Serafina a Gabriela: Año 1901 Viena, marzo de 1901.


Querida hermana Gabriela:
¡Cómo pasa el tiempo! Como me lo pedías en tus anteriores, continúo enviando mis cartas a la Compañía de Ferrocarriles Argentinos.
¡Hace ya más de un año que te fuiste! Normalmente, la distancia y el tiempo logran que las personas se olviden unos a otros, pero, entre hermanos, no pasa así. Ellos siguen siendo, en las buenas o las malas relaciones eso; hermanos. De todas nosotras sos la que más se asemeja a mí. Me refiero a nuestras almas. Físicamente, es Elfriede la más parecida a vos.
Poco a poco te contaré algunas cosas. No me gusta escribir cartas, porque en ellas se refleja mi espíritu un poco desorganizado. No así cuando redacto textos referentes a mi trabajo. Siempre temo que al leerlas entiendas muy poco de esta heteróclita ensalada de palabras.
Ante todo, deseo que se encuentren todos muy bien y sanos. Te pido que me informés detalladamente cómo viven.
Siempre digo que vos y yo nos parecemos espiritualmente, porque te lanzaste con veintiún años de edad, a cruzar el océano, para vivir en ese país tan lejano. Yo he tenido el coraje (la osadía) de inscribirme en la Universidad de Viena. No hay mucha diferencia, si se trata de emprender aventuras. Vos sabés muy bien que para ello tuve que luchar contra muchos prejuicios. No es fácil ser una de las primerísimas mujeres que estudian en la Universidad de Austria. Sabés que tuve y tengo que luchar mucho en medio de muchos hombres. Los compañeros y algunos profesores pusieron durante dos años mi alma y mis nervios bajo una dura prueba; hubo momentos de llanto y otros de verdadero odio. ¡Para qué quiere ser una mujer doctora en filosofía!, decían. Pero, como lo decís en tu última; mi dedicación al estudio borró poco a poco las miradas despectivas y las sonrisitas irónicas e hizo callar también los chistes maliciosos de los compañeros de estudio. Desde hace un tiempo me tratan bien, lo gané demostrando que una mujer también puede estudiar. Lo hago con discreción ya que, de otra forma, hubiera herido los “sentimientos masculinos” inculcados por una sociedad que no confía en las mujeres. Oí comentarios de ciertos autores alemanes de Medicina y científicos de otras materias que aseguran que nuestro cerebro y el cráneo son distintos de los del hombre, en el sentido de que el de las mujeres es inferior. ¿Podés creerlo? Volviendo a mis compañeros; A propósito: Bien sabés que acá se cree que los hombres en Sudamérica son muy machistas, pero los nuestros no son mejores, simplemente tienen otro estilo.
Cambio de tema.
Me impresiona saber que marzo llega ya a su fin (ya se ven muy pequeños brotes en las plantas del Stadtpark) y vos recibirás ésta en junio o julio. ¡Todo lo que puede suceder durante tres meses!
Pienso con frecuencia en lo importante que es el trabajo de tu marido: ¡Colocar vías para los trenes es acortar el tiempo para la comunicación y el transporte! El correo no depende ya de los carros tirados por caballos cuando va por tierra. Otra historia es cuando va por mar; la velocidad de los barcos no puede modificarse fácilmente. Una nave demora un poco más de dos semanas en arribar a puerto. ¿Por qué una carta precisa entonces más de tres meses en llegar a tus manos?
Siempre hago mis paseos por el Graben, porque, aunque no estés aquí, es como si lo hiciéramos juntas, así siento que te llevo en el corazón. Ese era tu paseo preferido de los sábados por la tarde en cualquier época del año. Cuando volvíamos a casa nos quitábamos los zapatos y, recostadas sobre la cama, se nos salía el corazón por la boca hablando de los jóvenes conocidos y apuestos que observábamos con el rabo del ojo en esos paseos, mientras que nos reíamos desfachatadamente de aquellos que la naturaleza se había descuidado al formarlos. Éramos jóvenes, Gabriela. Éramos tontas, casi unas niñas. ¿Te acordás de “Bell Petit”? ¿De cómo nos desvelábamos pensando en él? ¿Quién podía comparársele con esa nariz hecha de una sola línea perfecta, y con esos ojos negros y profundos? ¡Y su piel! ¡Esa piel de bebé y el porte recto y elegante de hombre. Cuando pasaba a distancia discreta nos echaba una mirada tímida y rápida y eso era todo, pero el corazón nos golpeaba en el pecho llamando a la puerta del primer amor. Nos peleábamos entre nosotras sin saber siquiera si él te quería a vos o me quería a mí, a otra, o a ninguna. ¿Te acordás, Gabriela? Pues bien, hace diez días lo he visto pasar con una dama, un cochecito y un bebé. ¡Nuestro “Bell Petit” se nos casó! Su mirada es distinta, el tiempo ha pasado y ahora derrocha seguridad y hombría.
Hace un mes te mandé un cenicero con una reproducción de la Catedral de San Esteban de Viena tallada en madera que recibirás pronto. Cuando llegue a tus manos te ruego que me lo hagas saber. También deseo que me digás si te ha gustado..
En cuanto a la situación del país, qué puedo decirte. Tal vez tenías razón en irte. Recuerdo que elevabas la nariz y la fruncías para luego afirmar que olía a guerra. Pese a que no estamos tocando fondo, se nota un mayor deterioro de la economía y del clima político comparado con los tiempos de tu partida. Sabés que hay mucha gente que desea terminar con la monarquía. Aseguran que Austria no puede quedarse anclada en el tiempo y el descontento de los checoslovacos como miembros o ciudadanos imperiales parece ser grande. Recuerdo de entonces un artículo en el diario “Neuer Wiener Tagesblatt”, que recordaba que la revolución francesa cumplió ya cien años y que la monarquía sigue aquí en pie, como si nada hubiese pasado. El autor lo había escrito con sumo tino; era evidente que intentaba evitar la reacción de la policía de la K.u.K1. Opinaba éste que no se puede gobernar con métodos rígidos que entorpecen el comercio y las relaciones humanas. Sabés que los enemigos de la monarquía le reprochan al emperador falta de flexibilidad y de adaptación a los nuevos tiempos.
A pesar de los años pasados el suicidio del príncipe heredero Rodolfo en Mayerling todavía da que hablar. Esto sucede contradiciendo la versión oficial que la mayoría del pueblo cree, es decir, que no fue suicidio. Algunos culpan directamente al emperador. Es sabido que Francisco José, repudiaba las ideas modernas de su hijo. Rodolfo se quejaba de su familia cuando hablaba con su prima María Larisch. Se comenta que su suicidio estaba decidido cuando le dijo a ella más o menos así: “Vos sabés que mi padre es inaguantable y no necesito recordarte lo poco que me quieren él y mi madre, en resumen, esto me da asco”. Y María contaba: “Rodolfo dejó mi mano y caminó en la habitación de acá para allá. El movimiento de su cuerpo delataba su irritación, !Ay!”, dijo,” estoy harto de esta vida”…
Creo que Rodolfo era el único que estaba en condiciones de renovar el estilo de gobierno. Es más, algunos monarquitas opinaban que si esto no sucedía se resquebrajaría el imperio. Hay que aclarar que en el bando de los progresistas había quienes le temían, afirmando que le faltaba madurez. Decían que su idealismo era desmedido y que esto lo convertía en un peligro no sólo para la monarquía sino también para la paz interna. La ruptura entre padre e hijo es un símbolo de dos tiempos históricos. No tenían puntos de coincidencia. Richard, nuestro hermano, repite de seguido que las ideas del emperador son más anacrónicas que nunca. Se afirma que Rodolfo, escribía bajo seudónimo artículos antimonárquicos justamente en el periódico “WienerTagesblatt”, y hasta se dice que para despistar a la policía llegó a publicar un artículo sobre sí mismo. Sin embargo, la gente sospechaba de quién era la pluma… Fuera como fuese ellos se veían ya en muy pocas ocasiones y siempre a distancia alejada, incluso en los actos públicos. Según el protocolo, Rodolfo debía hallarse cerca del padre como heredero legítimo de la corona. Sin embargo, no era así. En el protocolo no hay casualidades y cada gesto tienen su significado. Yo sé, por referencia de conocidos míos de gran confianza, que la emperatriz no sólo se alejó de la corte de Schönbrunn sino que abandonó a Rodolfo en la más absoluta soledad. Parece que su encono hacia la corte fue superior a sus sentimientos maternos. Me dirás que estoy loca y me preguntarás de dónde obtengo estas afirmaciones, que más parecen ser chismes o comentarios mordaces. Pero éstos tienen peso a la hora de determinar los roles de la familia real y el destino del imperio. La fuente es más que segura. Un amigo de Richard estaba y está cerca del emperador. Es un lacayo de doble personalidad que sabe callar secretos, pero que, no obstante, confía en nuestro hermano. No sabemos por qué, pero supongo que él se siente inmensamente importante depositando en los oídos de nuestro hermano estos “secretos” que ninguno de los que viven dentro del Schönbrunn ignora. Afirma él que la peluquera de Sisi, Franziska Angerer, apodada Fanny, es una de las personas que más saben de esos hechos. Dicen que ésta, de elemental educación, ocupa un lugar principalísimo en el entorno de la esposa del emperador. Es sabido que desde hace un tiempo no atiende otra cosa que la hermosa y copiosa cabellera de Sisi y que su presencia en la corte es imprescindible. El lacayo afirma que ésta se convirtió en una verdadera compinche de la emperatriz.
El ambiente político europeo está enrarecido, hay desplazamientos de fuerzas antimonárquicas de una región a otra y una actividad diplomática intensa y nerviosa. Sabemos que el patriarcado ideológico y cultural de Francia sigue siendo gigantesco y que mueve todavía a revoluciones. Francisco José no sabe maniobrar en ese vórtice de sucesos.
Cambio de tema: hace ya casi un año que me escribiste sobre la yerba mate. Te dije que me interesaba, sobretodo porque allá dicen que esa infusión aumenta la actividad corporal y la atención mental, sin alterar el ritmo del corazón como lo hace el café. Si me enviaste un paquete ya llegará. ¿Podrías mandarme otra vez las instrucciones para beberlo con dibujos más claros? Vos sabés que si no es malo para el organismo y si lo beben los gauchos y sus mujeres…, por qué entonces no probarlo. ¿Sabés que en Viena hay una casa especial para fumadores? Allí se reúnen los hombres y se pasan el tiempo conversando sobre negocios, sobre política… y fumando. A las mujeres no les está permitida la entrada al local, desde luego. Parece que los hombres fuesen dioses y nosotras, sus ángeles caídos.
Un abrazo para vos y saludos para Arístides. Cuidá tu salud.
Serafína

(c)Lidio Mosca

estebanmosca@hotmail.com

Austria


imagen: Hans Hartung,muestra en la Fundación Proa, Arte del Siglo XX, colección Museo Rufino Tamayon

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