miércoles, 16 de diciembre de 2009

Daniel Campodónico






La velocidad de tu tiempo*





Y como Icaro…







      Ángela, venía con alas incluidas, por eso volaba siempre hacia el sol naciente, aquel que se ve por la mitad. Quería llegar, verlo al completo y viajaba tan rápido, que el tiempo, no le podía alcanzar.
      Ella siguió avanzando, más y más, con fuerza batía sus alas, viendo allá abajo, pasar el mar. Pero el sol jamás despuntaba, no crecía, ¿curioso?, ¡siempre está igual!
      Ángela comenzó a cansarse… y se quejó; allí un diablillo le dijo al oído: “nunca vas a llegar”, entonces se quejó más, y para exorcizar a esos demonios, ella, convocó a Satán. Este llegó ciego, y a cicatrices cerró su boca; ya no se puede quejar. A cambio: enlenteció sus alas.
      Ahora el sol trepa, el tiempo le pasa; pronto, callada, morirá.


(c) Daniel Campodónico
http://cuentistasami.blogspot.com




Daniel Campodónico es uruguayo
vive en Montevideo, Uruguay


*cuento preseleccionado en el Concurso de cuento Revista Archivos del Sur


imagen: Juan Batle Planas, El lama, témpera sobre papel 

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