martes, 31 de enero de 2012

Constanza Belén Oyarzún Morales




































¿Por qué la vida es así de injusta?



Muchas veces yo me pregunto por qué mi vida es tan agradable, sin ninguna dificultad. Mi familia es de una clase socioeconómica muy alta, mi mamá es una persona egoísta que solo piensa en ella, a veces yo creo que ella necesita ayuda psicológica, porque todo lo que ella piensa se basa en ella, compras y muchos viajes. A veces me gustaría que ella fuese como son todas las madres, es decir que se preocupan por sus hijos si les pasa algo, en la parte emocional como en la salud, pero lamentablemente mi madre no es una madre preocupada por mí. Mi papá es ese tipo de hombre trabajador que nunca pasa en la casa porque según él quiere lo mejor para mi madre y para mí. Yo encuentro que lo principal en la vida de un ser humano no es el dinero, lo más importante es tener el cariño familiar que sólo tus padres te pueden dar.

En la casa cuando mis padres no están yo me quedo con los empleados de la casa, ellos parecen una verdadera familia porque siempre están preguntándome cómo estoy, cómo me siento, no sé si es porque es su trabajo, o porque en realidad me quieren.

Hay muchos niños de la localidad que dicen que no les gusta tener hermanos pero yo lo desmiento porque si no tienes hermanos no tienes con quien jugar o a quien contarle tus secretos más íntimos, no me gustaría tener que contárselos a los empleados, porque no me sentiría a gusto contándoselos, yo sé que me darían buenos consejos, lo digo por su edad pero no me imagino compartiendo mis vivencias de cada día. Otra cosa que me disgusta de los niños de mi localidad es que dicen que no les gusta ir al colegio porque se aburren, esa es la cosa más absurda que yo he escuchado. A mí me gustaría ir a una escuela municipal porque siento que allí son más cariñosos y te ayudan en los estudios y te dan consejos para poder superarte como persona. Está bien que mis padres tengan dinero pero todo el dinero que tenemos no se compara con la felicidad que siente un niño indigente al recibir el más mínimo de los regalos.

Cuando sea mayor me gustaría poder ayudar a superarse a todos esos niños que no cuentan con las cosas que yo muchas veces desperdicio por mañosa. Me encantaría que mis padres cambiaran de parecer, que ya no fuesen más esas personas egoístas que solo viven en su mundo, me gustaría que compartieran las cosas que tenemos con los que no tienen nada, pero al parecer mis padres nunca van a cambiar porque Dios quiso que ellos fuesen así. Yo acepto que ellos sean así, no me queda otra cosa más que resignarme a mi vida. Yo soy feliz pero no al cien por ciento como lo son las otras personas, siento que algo me falta y no sé qué será, pero me gustaría saberlo.

Muchas personas piensan que aquéllas que tienen mucho dinero solo piensan en sí mismos pero al parecer no me conocen, yo soy ese tipo de joven adinerada que no gasta tanto dinero en joyas, maquillaje o ropa, yo me visto lo más sencilla posible para poder parecerme en algo a las jóvenes de mi edad. Me gustaría poder ayudar, dar todas las cosas que pueda regalar a las personas que necesiten de algo que yo les pueda facilitar, me encantaría pero las personas piensan que todas las demás son iguales, lástima porque yo creo que hay más personas que piensan lo mismo que pienso yo sobre el dinero o la ayuda que uno le puede brindar a otros necesitados. Yo pienso eso, no sé si será.

Yo a veces veo en la televisión que hay personas indigentes que mueren en la calle con hipotermia; le voy a proponer a mi padre que pongamos una pensión para todos esos indigentes, darles comida, darles asilo, cosas que ellos necesitan, espero que me apoye, eso sí me gustaría contratar a personas capacitadas como médicos de diferentes áreas de la medicina para poder ayudar a los que sufran alguna enfermedad. Además de doctores me gustaría contratar a cocineras, asistentes sociales y profesores porque encuentro que lo más importante que se necesita saber es leer, escribir etc.

Espero que me funcione de todo corazón todo lo que me gustaría hacer, es sin fines de lucro porque hay personas que solo se interesan en el dinero que les va a dar hacer una buena causa. Yo quiero hacer esto porque es un caso de empatía (es decir, ponerse en el lugar de otra persona). Uno nunca sabe lo que pueda pasar el día de mañana, a lo mejor alguien de mi familia o amigo algún día pase por lo que pasan todas esas pobres personas.

Ojalá que me funcionen mis ideas de solidaridad.

(c)Constanza Belén Oyarzún Morales

8° básico

Escuela Básica Amelia Lynch de Lyon




Chile




Cuento de la Antología Cuentos y Poemas de Pichidegua


selección de Reinaldo E. Marchant y Verónica Klare

No hay comentarios: