sábado, 13 de abril de 2013

Magda Lago Russo - La caja de Nyco




LA CAJA DE NYCO 

                                            

Inés Álvarez de Torres es una mujer de temple fuerte, segura de sí misma, que lo encubre con un trato amable y cortés.

Su actitud frente a la vida es optimista y no permite flaquear ante los inconvenientes.

Su vida social es muy activa, su foto se encuentra en las revistas más conocidas junto a personajes destacados en el arte y la cultura.

Nicolás Torres Jiménez, su esposo, había recibido de sus ascendientes una editorial muy conocida en el país por donde pasaron hasta su muerte, los escritores de todas las épocas.
Inés provenía de una familia donde la lectura era una de las disciplinas más importantes, por lo tanto al casarse con Nicolás aumentó el aporte formativo para la prosperidad de la empresa.
A través de los años, conocieron autores que se hicieron famosos  con  sus obras y también los que pasaron sin pena ni gloria.
Amantes del arte y el conocimiento, organizaban salones literarios donde concurrían los personajes más selectos.
Al morir Nicolás, dos años atrás, Inés vendió la editorial. Nadie puede comprender como con una integridad única, superó la muerte de Nicolás El secreto de su  fuerza y entereza, Inés lo guarda en lo que ella llama “La Caja de Nyco” donde pequeños trozos de papel con frases escritas que Nicolás dejaba todas las noches sobre su mesa de luz, son conservados como el mayor de los tesoros. Cuando siente que la angustia y la melancolía la abordan, recurre a la lectura de los pequeños párrafos, que despiertan en ella los recuerdos y las más puras emociones. A veces se enternece con...

“pero mudo y absorto de rodillas como adora a Dios ante su altar como yo te he querido...desengáñate ¡así no te querrán!”

O sus ojos se empañan ante:”Recibe un millón de besos, pero no me los devuelvas, porque me queman la sangre” y… “Yo no quiero más que tu vida,  son en ti los supremos elementos

Hay ¡tanto amor! guardado que no necesita de más nada para poder vivir  el resto de vida.
En una de esas noches donde hostigada por el dolor no puede conciliar el sueño, recurre a la “caja”, toma los trozos de papel, los estruja entre los dedos, luego los alisa, toma uno al azar y lee :

Amada ven. El bosque es nuestro templo; allí ondea y flota un santo perfume de amor”.

Como si fuera una premonición, lo separa y lo coloca dentro del libro de cabecera, desde ahora ese será el mensaje que la ayudará a vivir el tiempo que le queda.
El día llegará…  sentirá en su alma:”Amada ven...” será el llamado  que la unirá a su querido Nyco en un encuentro sin fin.
Por un instante piensa en aquella poesía de Rubén:

“...pues no hay dolor más grande que el dolor de estar vivo,
         ni mayor pesadumbre que la vida consciente,”


Nota: Frases extraídas de poemas de: Gustavo Adolfo Bécquer, Pablo Neruda, Delmira Agustini , Rubén  Darío.


(c)Magda Lago Russo

Montevideo
Uruguay

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