lunes, 10 de junio de 2013

Javier Claure C. -Los albinos y la brujería muti



                                                     


La brujería es un fenómeno muy antiguo que, en mayor o menor grado, existe en todas partes del mundo. Durante la Edad Media había brujas buenas y malas. Las brujas de buena cepa daban consejos sobre la fertilidad, el amor y la sexualidad. Tenían conocimiento de diferentes plantas, piedras, cristales, árboles, animales etc. Eran curanderas y para sus rituales utilizaban el fuego, líquidos secretos, hierbas y restos de animales. Su avanzado conocimiento, sobre las cosas y la alquimia de la vida, era considerado como una amenaza en los círculos sociales de varones. A los rituales de las brujas desaforadas, acudía la gente hambrienta por la crueldad y la codicia. Pero también es cierto que la Iglesia Católica, durante la Inquisición, perseguía a las mujeres que se dedicaban a la brujería, y las arrojaba a una hoguera para que sigan su viaje eterno hacia el infierno.
En España en los siglos XVI y XVII, la mayoría de la gente creía que las brujas eran mujeres llenas de verrugas y que volaban sobre escobas por las noches. En África, actualmente, se podría decir que las diferentes formas de brujería son un evangelio. La gente común y corriente acude a los brujos y paga para conseguir felicidad, trabajo, riqueza, a su pareja deseada etc. Los pescadores asisten a rituales de hechicería para tener conocimiento de los bancos de pescado en el mar, y los mineros para encontrar las vetas de los metales preciosos. Incluso muchos intelectuales, posibles presidentes y alcaldes siguen los consejos de brujos y brujas, en sus campañas electorales, y creen que de esta manera pueden lograr sus objetivos más anhelados.
La “brujería muti”, que se utiliza en algunos países africanos, se basa al igual que en el medioevo en la utilización de hierbas, huesos y restos de animales para sus pócimas mágicas. Pero en su forma más primitiva y terrorífica, se emplean partes del cuerpo humano. Y según los hechiceros mejor si esas partes humanas son arrancadas en vivo. Así la víctima grita, sufre, llora de dolor; cosa que potencia los conjuros para lograr lo solicitado. Algunos chamanes han indicado que los albinos son “perfectas piezas” para este tipo de rituales. Pueden pagar hasta dos mil dólares por una pierna o un brazo de una persona albina. O sea, el haber nacido albino es una peste amarilla en ciertos países africanos. Su primer enemigo es el sol y su condición blanquecina, en medio de la negritud, los ha condenado a una especie de ostracismo social.
Los albinos son considerados hijos del demonio y parias que llegaron al mundo por castigo. Pero paradójicamente a esta realidad; sus huesos, sus órganos, sus genitales y sus extremidades, conforme a opiniones de algunos magos, están impregnados de divinidad y son requeridos para rituales de magia negra. Por lo tanto, no es sorprendente que las tumbas de albinos sean profanadas para robar esos huesos que yacen bajo la tierra, y venderlos en el mercado negro. Pero los hechos han ido mucho más allá. En algunos países, los albinos son perseguidos hasta arráncales una pierna, un ojo, una mano o un brazo. Hay testimonios espeluznantes de víctimas que han sido mutiladas o mutilados a machetazos.  Mi interlocutor comentó lo siguiente: “una vez vi cómo le cortaron el brazo izquierdo a una muchacha albina  de doce años. Se acercaron tres hombres, dos de ellos la sujetaron fuerte, y el tercero empezó a dar machetazos hasta arrancarle el brazo. La chica gritaba y lloraba desesperadamente. Y antes de escaparse con el brazo, dejaron una botella con un líquido para echar a la herida y cicatrizarla. Nunca me olvidaré de esos gritos. Seguramente vendieron su brazo a los brujos”.   Luego otra persona tomó la palabra: “En un pueblo no muy lejos de aquí, una mujer tuvo un hijo albino. Su familia aseguraba que ese niño traía mala suerte. Le aconsejaron que lo vista de negro y lo deje abandonado en una choza. La madre no entendía muy bien el por qué, pero obedeció a las recomendaciones. Después de unas horas, llegaron varios hombres a la choza y le cortaron, con machete, las piernas al recién nacido. Finalmente lo mataron y se lo llevaron todo el cuerpo pequeño”.
Los albinos, desde la gestación, están marcados por la pesadumbre y cuando llegan al mundo son discriminados de todas partes. Estos seres humanos que, a consecuencia de una mutación, nacieron con piel blanca, pelo rubio y muchas veces con ojos verdes o azules, van cargando, en sus espaldas, las malditas cadenas del destino.
En algunos países africanos creen que las mujeres que dieron a luz a un ser humano albino, han sido víctimas de maldición y por eso traen mala suerte al resto de la familia. Vicky Ntetema, mujer valiente y ex periodista de la BBC en Dar es Salam (capital de Tanzania), ha hecho públicamente denuncias sobre el mal trato a los albinos. Y como consecuencia, está amenazada, camina con guardaespaldas y a veces utiliza velos para taparse la cara y ocultar su identidad. Ha fundado, en 2010, la ONG, “Bajo el Mismo Sol” (Under the Same Sun) para la protección de albinos. Uno de los objetivos es informar a le gente acerca del albinismo. De manera que las personas afectadas con este mal, no sean discriminadas en la sociedad. En resumidas cuentas: “Bajo el Mismo Sol”, es una organización que intenta prevenir la destrucción del hombre por el hombre.

(c) Javier Claure C.

Estocolmo
Javier Claure C. es un escritor boliviano radicado en Suecia 

* Este relato está basado en conversaciones con personas (algunas albinas) en Banjul (Gambia) y en Dakar (Senegal). 


 el relato y la fotografía fueron enviados por Javier Claure C. para su publicación en la revista Archivos del Sur

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