martes, 2 de diciembre de 2014

Federico Rivero Scarani - El imponderable Señor Azul

Federico Rivero Scarani


El cuento El imponderable Señor Azul, de Federico Rivero Scarani resultó finalista en el Segundo Concurso de cuentos de tema libre Revista Archivos del Sur, con el seudónimo Renato Russo.

El imponderable Señor Azul

No sé ni cuándo vino ni por qué. Preguntarse esto es valorar el tiempo y el hecho acontecido en ese tiempo. Es por ese motivo que comenzaré a narrar la historia en cuestión, tratando de ser lo más fiel a lo acontecido a pesar de ciertas lagunas mentales sufridas.

Tomando un largo café con el Señor Bordoli durante una fría tarde de junio, entablamos una animada conversación sobre diversos temas. El lugar era acogedor, y éramos pocos los que nos encontrábamos ahí. Los afiches y los cuadros sobre la pared inducían a una sugestión inefable en mi espíritu, que sino era de desagrado tampoco era de alegría ni muchos menos. El Señor Bordoli, de más de sesenta años y de un garbo envidiable, pasó rápidamente de una conversación a otra; el tono de su voz había cambiado, era grave y pausado, lo que me llevó a prestar más atención a sus palabras.

- Yo experimenté un inmenso desagrado y a la vez una fascinación tentadora aunque me contuve por temor.-, expresó fríamente mirándome a los ojos.

- ¿Qué fue lo que experimentó?

- El encuentro con el Señor Azul.- me respondió quizás con un dejo de temor y admiración a la vez.

- ¿Y quién es ese Señor Azul?

- Es indefinible, diría que estrambótico. Una "persona" que espero nunca más volver a ver.

- Le hizo pasar un mal rato.

- ¡Peor que eso! Me quitó las ganas de vivir; y si vivo es por puro instinto de conservación. Debí refugiarme durante años en la psiquiatría, me fui curando pero con el riesgo de perder la razón, no solo por el encuentro, sino por la desconfianza que despertaba en los profesionales de la salud.

- ¿Me quiere contar la historia?-, le pregunté con curiosidad nada disimulada.

- Si está dispuesto a tomar otro café conmigo lo haré, pero con la condición además de que no me haga ningún juicio mientras hable, ni tampoco me interrumpa. Después piense lo que se le antoje, no mitigue el desprecio y la burla si lo desea.

Accedí escuchar la historia del encuentro y fue así que comenzó.

En el invierno acostumbraba a pasar varios días en una casa que tengo en un balneario , pero no fui más después del encuentro con el Señor Azul. Me gustaba sentarme al lado de la estufa con el fuego ardiendo sobre un trafoguero mientras bebía un cognac escuchando a Vivaldi. Adoraba el Invierno de las Cuatro Estaciones, en tanto el mar y el viento rugían afuera envolviendo el paisaje de eucaliptos y pinos. Una tarde me excedí con el cognac trayéndome como consecuencia una borrachera inmunda que casi me lleva al vómito. Me dormí, o mejor dicho, me desmayé en el sillón al lado del fuego crepitante. Cuando desperté del letargo la resaca me hería las sienes y el espíritu; intenté levantarme para beber agua pero no pude, y fue en ese momento de enferma voluntad donde escuché un zapateo en la cocina, luego unos pasos que se acercaban y finalmente una figura toda de azul, camisa, corbata, pantalones y zapatos, ¡y también la cara, el pelo y el bigotito!, ¡y hasta los dientes se dejaban ver azules desde una sonrisa cínica!, pero lo peor eran los ojos de un azul profundo y malignos que me miraban con reproche y sarcasmo.

- ¿Qué hacés, viejito?-, dijo su voz gangosa-. ¡Te pasaste de la raya, perejil!

- ¿Quién es usted?-, le pregunté con la lengua trabada y reseca.

- ¿Quién soy?, ¡y que te importa quien sea, zapato! Igual me voy a presentar-, y comenzó a zapatear sacando no sé de dónde un bastón blanco y grueso con el que me pegó en una rodilla. Grité del dolor y me dijo que no fuese cobarde, que un hombre ni grita ni llora por un simple y maldito golpe en la rodilla. Me enfurecí y la resaca se me fue casi de golpe, pero me calmó de prepo amenazándome con el bastón blanco.

- ¡No te sulfures, pituco, que te voy a decir por qué estoy acá! Deberías saber a tu edad que "la gloria es el sol de los muertos" (Balzac) y estás ahí echado como un sapo en el paso sin hacer nada, y no es que ignores que la pereza es un pecado porque lo sabés más que yo; deberías tener en cuenta que en la vida "Taciti, soli, sanza compania/ n’andavam l’un dinanzi e l’altro dopo/ come i frati minor vanno per via" . (Canto XXIII, Infierno, Divina Comedia de Dante Alighieri: "Callados, solos, sin compañía, íbamos el uno detrás del otro como frailes menores por sus caminos").¡Y no te hacés problemas, claro, si la copa te quita la soledad! O te la trae como si fuese una muleta. ¡La disfrutas, viejito glotón, porque el pobrecito sufrió tanto ...!, "Tu as souffet de l’amour a vingt et á trente ans ... e tu bois cet alcohol brûlant comme ta vie, ta vie que tu bois comme eau-de-vie". ("Has sufrido de amor a los veinte y a los treinta años … y tú bebes este alcohol ardiente como tu vida, tu vida que bebes como si fuera aguardiente", Apollinaire, Zona). ¿No, mi querido?.

Luego de esta larga cháchara e incomprensible me acercó el rostro azul a mi cara abriendo la boca de lengua azul y me mordió la mejilla con sus dientes azules y no me soltó por un buen rato.

- ¿Pero estás loco o endemoniado, mamarracho?-, le grité tomándome la cara y con la intención de partirle la botella por la crisma; pero fue tan rápido y hábil que me tomó la botella y la partió contra la estufa avivando el fuego con el resto de líquido, con el pico de la botella se me acercó amenazándome y canturreando "Living la vida hermosa, living la vida hermosa, ¡olé!" Buscó un silla y se sentó cruzando las piernas frente a mí. No me dejaba levantarme del sillón, así que tuve que quedarme postrado escuchándolo.

- Nacés, vas a la escuela, crecés y comenzás a trabajar; te fornicás a la mujer que te pasa al lado, ¡asquerosa concupiscencia!, te jubilás, envejecés, te emborrachás y te ... ¡morís!, jajajajajajajarajaja, y rellenás todo ese tiempo con habladurías, consumiendo confort, criando los berretines de tus hijos, pagando cuentas etcétera, etcétera. ¡Y no te jugaste jamás por nada! "Questo misero modo/ tegnon l’anime triste di coloro/ che visser sanza infamia e sanza lo do" ("Esta mísera suerte sufren las almas tristes de aquellos que torpemente vivieron sin vituperio ni alabanza", Canto III, Infierno, Divina Comedia, Dante)

- ¿Y usted quién es para venir a juzgarme sin conocerme?¿De dónde salió? Supongo que de un tarro de pintura.

- ¡Exacto! Soy un genio moderno y por eso vine a cumplirte tres deseos que son: molerte a palos, arrancarte los pocos pelos que te quedan, y llevarte atado a un asilo.

- Usted está muy mal, mister Blue, en serio se lo digo; su facha lo dice todo: pintado y vestido de azul, ¡¿Cómo entró a mi casa?!
- Por algo llamado puerta mientras dormías la mona. ¿Acaso te olvidaste cuando prometiste aquella vez, desesperado por tu hijo accidentado, que serías capaz de vender tu alma? Pues te digo que ya lo hiciste, yo no la compré sino que vos la vendiste. Y ahora estoy acá para recordártelo. "¡Cuán por encima de todas la riquezas está la prudencia!" (Tiresias, "Antígona", Sófocles)y de esa virtud de las virtudes no tenés la menor idea. En ese momento saltó del asiento y se puso a representar una farsa mezclándola con un zapateo de music hall.



- ¡Usted está hablando estupideces! Jamás prometí nada, y si lo hubiera hecho no vendí ni un átomo de mi alma y pongo a dios por testigo.

- "No tomes en vano el nombre de Yavé, tu Dios, porque Yavé no dejará sin castigo a aquel que toma su nombre en vano", (Éxodo, 20:7),circunspecto y burlón deteniéndose con talante grave en tanto se retorcía el bigotito azul.

- ¡Por favor déjese de citar y de hablarme en otro idioma! Quiero saber qué lo trajo hasta aquí; yo no molesté a nadie ni me metí en casa ajena. Le suplico, de verdad, que me ahorre el sufrimiento que me está causando.

- ¡Ah, no no no no no! Usted se equivoca, doctor; usted está envilecido y eso es una enfermedad, yo soy el médico. ¡Alégrese que vengo a curarlo!- Y diciendo esto comienza de nuevo a bailotear, a saltar, tomó un charango que estaba colgado en la pared y lo rasgó sacando atroces sonidos infernales que me taladraban la cabeza. Nuevamente comenzó a canturrear.

- "Yo soy el tenebroso, el viudo, el desdichado,/ el aquitanio príncipe de la torre sombría./ Mi sola estrella ha muerto; mi laúd constelado/ ostenta el negro sol de la melancolía" (Gèrard de Nerval)

Parecía que sus palabras también eran azules como sus manos y todo ese rostro estirado y bufonesco. Le supliqué que parara, que se detuviera en su loca palabrería y gestualidad, pero era en vano; dejaba el charango y tamborileaba sobre la mesa con el bastón y la mano, cruzaba las piernas constantemente mientras cantaba sin fin el estribillo.

- "Y he cruzado dos veces el agua del Aquerón". (Gerard de Nerval) Me has dejado solo como un cabello en el peine -, y reía la estupidez que le salía de la boca azul.

- No seas tímido, vení a divertirte, ¿o acaso necesitas otra botellita, mamón? Te voy a contar la historia de ropero glotón y del bombón eléctrico. Resulta que una vez un ropero ...
- ¡Cállese, demente! grité como energúmeno y quise levantarme, pero el Señor Azul fue tan rápido que me atajó por los hombros empujándome hacia atrás con tal fuerza que casi vuelco el sillón con mi caída.


- Usted no está en condiciones de exigir nada: 1- tiene derecho a guardar silencio porque lo que diga podrá ser usado en su contra,, 2- si no tiene un abogado mejor porque no sirven para nada, 3- el Estado le brindará uno, si usted lo suplica, para que lo enloquezca, 4- "Los cuatro puntos cardinales son tres: norte y sur", (Vicente Huidobro).

Comencé a llorar como un chiquilín; era tan grande la angustia y la desesperación que no podía reprimir el llanto; sin embargo no impidió que me siguiera torturando con palabras y gestos. Era una maldición, una pesadilla de nunca acabar; creí que me estaba volviendo loco cuando de pronto se hizo silencio. El Señor Azul no estaba, se había esfumado con rapidez. Observé alrededor y no lo vi. Me levanté del sillón trastabillando y me dirigí a la cocina, tampoco lo encontré. Suspiré profundamente aliviado. Cuando volví al lado de la estufa tambaleándome lo encontré sentado en el sillón.

- "Veritas non est vernilis (La verdad no es servil)- dijo con parquedad. Y continuó: Soy lo que soy, una fiebre, un trastorno, una alucinación, un enigma que nace de tu cerebro. Se nace hormiga, o paloma, o medusa; se nace hombre y por qué no nacer como entidad superior? Siéntese, por favor. Hay pájaros que parasitan a otros pájaros, el tordo, por ejemplo. Y el hombre no debe extrañarse de tal conducta, sea de un animal o de una planta. El león mata los cachorros para que la hembra entre en celo. Son irracionales. Sin embargo el hombre se distingue de ellos aunque asumiendo conductas similares. Un sistema político o económico es una abstracción, pero las consecuencias de los mismos se perciben. Durante milenios el hombre abusó de su prójimo, y lo sigue haciendo con la ilusión, creada por el sistema, de que ahora se vive históricamente mejor que siglos anteriores. La comodidad y el confort embrutecen tanto como la ignorancia, de hecho es una clase de ignorancia refinada. Las alas de las mariposas en Pekín provocan huracanes en la Florida; esto ilustra que todo está interrelacionado. Un atentado en Londres mata decenas de personas, a los días significativamente, en Pakistán, mueren centenares de personas por el choque de trenes; ¡vaya casualidad, los terroristas eran de origen pakistaní! Otro caso: hacen estallar un misil en un asteroide con el objetivo de "estudiar" ciertas reacciones, como si las potencias humanas fueran análogas a las de una piedra que flota en el espacio; unos días después un cometa cae aquí en el río a unos centenares de kilómetros. El dedo toca el péndulo y éste se mueve; y a veces con esto no alcanza; intentan tocar el péndulo dentro de cincuenta años, a partir de ahora se planifica, se estudia, se observa, se calculan probabilidades y se construye un modelo de futuro para ser aplicado en próximas décadas. El poder del capital se invierte en nuevas probabilidades de vida para sí mismo; se construirá para un sistema dominante y no para el hombre. El símbolo se lo tragará. Millones de seres humanos ignoran el movimiento de hilos y quiénes lo manejan. La realidad se va construyendo al ritmo del látigo de los poderosos; guerras étnicas, guerras económicas nacen del mismo germen. El dominio y el poder se construyen paralelamente a la realidad, ¿acaso no existe otra alternativa de realidad?. No me pongo metafísico. Res rei. El instinto de supremacía junto al de conservación hacen que muchos se mantengan de pie sobre la humanidad de tantos. El hombre actual extingue a su hermano como lo hizo el cromagnon con el neardenthal, pestes elaboradas en laboratorios estelares, división entre los pueblos, hambre fomentada y mientras la hipnosis de la información en aludes no permite procesar ni reflexionar nada; se multiplica hasta la n potencia creando un noctambulismo que lleva a la rutina e impide un instante de reflexión sobre "cómo estoy parado en el mundo" o "adónde voy con tanta prisa; y se cercena la espiritualidad, esa vitalidad anímica que, aliada a la imaginación, hace que el hombre sea un ser humano. Al no haber espiritualidad ni imaginación la persona se anquilosa y satisface sus deseos precarios o naturales por medio de la adquisición simbólica del consumismo. ¿Y la insatisfacción? Cuando se tienen todas las necesidades básicas satisfechas, al costo del trabajo, de los horarios y del rumor de la "máquina", algún vacío queda por llenar. Ese vacío está insatisfecho, y podrías satisfacerlo con las bellezas del arte o de la naturaleza, o con una buena comida, o con un reloj; pero cuando ese monstruo no se satisface con nada, ni material ni emocional, ¿qué queda? Un deseo frustrado que acarrea, en ocasiones, la ira, o un hambre feroz de poseer algo, apropiárselo, como si la cosa o el objeto tuviesen alma para beberla igual que un licor. Por eso la constante búsqueda de satisfacción y de hedonismo sino deviene la frustración. Quizás sea esa la meta del hombre en esta tierra, su objetivo primordial, su quintaesencia. Es posible que la suma de voluntades, que de hecho están dirigidas y digitalizadas, sea esa búsqueda de lo inefable que en definitiva no es más que un puzzle de infinitas cosas materiales y emocionales. ¡Vaya el libre albedrío! Cada persona, como tú, tiene su puzzle y jamás lo logran armar. Los desdichados, los olvidados y postergados de alguna manera también lo tienen a menor escala. Y esa entelequia denominada humanidad conforma un gran rebaño dirigido por voces del poder, por signos producidos por este y por tradiciones anquilosadas. Toda la aventura del hombre se resume en la constante búsqueda que equilibra y desequilibra, y en este vaivén den vueltas bajo la sombra del árbol de la Ciencia para el Bien o para el Mal. Aquella serpiente es el gran símbolo de la insatisfacción humana durante aquel tiempo sin tiempo en el que se hablaba directamente con Dios y este respondía. Con el lenguaje dado como don el hombre habló directamente con Dios, pero también habló y escuchó a la serpiente, es decir, se escuchó a sí mismo aún desconociendo su innato deseo de poseerlo todo. Ya Babel habría sido el prístino intento de globalización, se dirá que terminó con el magno proyecto de soberbia, el pecado más de moda. La vanidad, que refleja el autoengaño de la ignorancia, la ceguera de la vanidad.
Ahora que te observo mientras te hablo, aprecio que tu gesto se ha demudado pasando de la crispación a la tolerancia atenta de mis palabras. Creíste que por ser yo una quimera no podía hablar con cierto tono de seriedad, más allá de mis estultos conceptos, al menos me reconozco como una entidad con falencias. Y te diré, además, que desconfío de los virtuosos. suficiente don es una virtud, porque cuando muchas se tienen se mezclan entre ellos haciéndose oscuras y turbias. Descubrir tu virtud se asemeja a los dones de las Hadas de las que escribió Baudelaire; se nace con uno y se lo lleva siempre aun en las peores tormentas emocionales. Descúbrelo y serás otro hombre. No te confiaré, porque no estás apto pues desconoces las negras puertas de diamante, de cual región provengo. Deberás, si quieres, dilucidarlo por tus propios medios, y ni aún con la mejor buena voluntad, creo, en lo personal, que descubrirás dicha región vedada a la gran mayoría de los hombres. No estamos solos en el mundo, y no es una frase manida; se está solo cuando la voluntad se enferma, o la tristeza embarga, cuando la insatisfacción corroe el tuétano y el espíritu (y no olvides que este es parte del alma junto con la memoria, la voluntad y el entendimiento, sus tres potencias) El quid estriba en mantener la armonía, como una dulce melodía, y es tarea ardua. No soy un filósofo ateniense, pero los conocí y dieron mucho que hablar. Lo voy dejando, mi buen señor, y espero no haberlo trastornado.

Mientras largaba su discurso no paraba de mover sus piernas cruzándolas de acá para allá; en un momento escuché un ruido en la cocina y me di vuelta, fue en ese momento que el Señor Azul se esfumó por la estufa. Desde ese momento nunca más lo vi. Se detuvo dejándome impávido, confuso y sobre todo diferente. Su presencia me cambió; su último discurso me llevó a la reflexión, que aún hoy la practico porque fueron muchas idea que me lanzó y que yo desconocía. Tuve que ponerme a estudiar nuevamente para comprender algo.


El Señor Bordoli encendió un cigarrillo y aspiró con ganas. Me mantuve callado un par de minutos y luego agregué.

Fue una experiencia de pesadilla si "realmente" sucedió. ¿Quién era el Señor Azul?

- Quizás un ángel, quizás un demonio, o ambas cosas .Tiene derecho a no creerme, resulta tan inverosímil.

- Desde luego que sí-, afirmé.

Nos despedimos hasta un próximo encuentro; tal vez tuviera que agregar algo más a este estrafalaria historia, o probablemente no se refiriera más a ella. La cuestión es que cada vez que me siento en mi sillón solo temo por la aparición del Señor Azul. Ahora que voy terminando de contar esta historia en base a lo que me confesó mi amigo, acabo de escuchar una risa en la cocina, y percibo una sombra, y esa sombra es azul.

(c) Federico Rivero Scarani

Montevideo

Uruguay


Federico Rivero Scarani Nació en Montevideo, República Oriental del Uruguay, el 25 de enero de 1969. Docente de Literatura egresado del Instituto de Profesores Artigas, Obras: "La Lira el Cobre y el Sur "(1993), "Ecos de la Estigia" (1998),"Atmósferas" (Mención Honorífica de la Intendencia Municipal de Montevideo, 1999), participó en el CD "Sala de experimentación y trabajos originales", Maldonado 2002,"Synteresis perdida"(2005), "Cuentos Completos" 2007, "El agua de las estrellas" (2013), "Desde el Ocaso" (2014) editado en las páginas digitales EspacioLatino.com/Camaléo.com. Colaboró en diversos medios del país como El Diario de la noche, Relaciones, Graffiti, y también en Verbo 21. com y Banda Hispânica.com Publicó un ensayo sobre el poeta uruguayo Julio Inverso ("El lado gótico de la poesía de Julio Inverso") editado por los Anales de la Literatura Hispanoamericana de la Universidad Complutense (Madrid-España). "El simbolismo en la obra de Julio Inverso", escritores.org/baobac.com/ Agulha-Banda Hispánica. Participó en antologías de poetas uruguayos y colombianos ("El amplio jardín", 2011) y Poetas uruguayos y cubanos ("El manto de mi virtud"). Mención Honorífica por el trabajo "Un estudio estilístico de Poeta en Nueva York de Federico García Lorca", 2014, Organizado por el Instituto de Estudios Iberoamericano de Andalusíes y la Universidad de La Plata (Argentina). Accésit Premio José M. Valverde, Catalunya, 2014. Fue docente de la cátedra de "Lenguaje y Comunicación", en el I.P.A. Corrector de las Pruebas para Aspirantes a ingresos a Institutos de Formación Docente, Aplicador de las mismas pruebas, Dictado de clases para la preparación de los Aspirantes.








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