sábado, 31 de marzo de 2018

Y le llamaban Gardel- Dolores González Opazo



Corría el mes marzo, un aire suave y dulzón con sabor a viña y uvas maduras invade las calles del viejo pueblo de naranjos y viñedos, y un viejo caminante de esos que aparecen de vez en cuando en tiempo de vendimia, aparece un día cualquiera con su bolsa quintalera colgada de su hombro en las polvorientas calles del pueblo. Son los días en que mucha gente afuerina aparece por el lugar, pero él era diferente el era... Gardel. Su vestimenta era impecablemente limpia, si hasta parecía que antes de entrar al pueblo, él se había acicalado finamente como para una buena presentación. Solo su vieja y gastada bolsa en el hombro indicaba que era desde hace mucho tiempo un caminante. Con una particular y extraña forma de caminar, que parecía invadir todo el espacio para él solo, abriendo los brazos a cada paso lento que daba, y un marcado acento argentino, pidió en el fundo cercano trabajo como gamelero. Nadie sabía su nombre solo se hizo conocido tiempo después como Gardel. En poco tiempo se hizo popular entre sus compañeros y la gente del pequeño pueblo, ya que en las tardes al final de la dura faena cuando anochecía, cebaba su mate junto a la fogata y luego de un par de tragos, su voz argentinada se hacía oír con sus sentidos tangos arrabaleros y que el viento llevaba hasta muy lejos. Era agradable escucharlo cantar, su voz profunda y clara era oída por todos, una verdadera historia de vida en tangos, uno tras otro llegaban a nuestros oidos, mientras sus compañeros guardaban profundo silencio para escucharlo atentamente, él nostálgicamente emocionaba a sus oyentes, y luego de unos cuantos tangos y un par de cigarrillos callaba y en medio del silencio …los aplausos y a dormir. Al término de la temporada de vendimia, Gardel no partió en su caminar como todos los demás , se quedó en la misma viña que lo había acogido durante toda la temporada de vendimia. Y para alegria de nosotros, lo veíamos pasar cada tarde después del campanazo de salida de la jornada diaria, con su galletón bajo el brazo, su rojo pañuelo al cuello y su particular forma de caminar camino al centro del pueblo saludando como un gran personaje a cada habitante que encontraba en el camino, alli lo esperábamos cada dia y corriamos a su encuentro, sonreía y nos hablaba con su voz especial, y así seguía camino al centro del pueblo donde entre risas y conversaciones fumaba su cigarrillo con elegancia, era amistoso y amigos no le faltaban. Más tarde era común verlo venir de regreso a paso lento y muy erguido , con unos tragos de más sonriéndole a la vida, murmurando palabras que solo él sabia a quién y saludando con estilo. Me gustaba verlo con su chaquetón de twist café , muy acicalado y una pequeña flor silvestre que recogía en su pasar, puesta ahí en el ojal. Lo veíamos desde lejos y entonces a viva voz le llamábamos…..

-¡!! Gardel , Gardel cántanos un tango Che ¡¡¡- Y el se acercaba , sacaba su peineta y repasando su peinado a la gomina nos cantaba con potente voz , aquel hermoso tango dedicado a la rubia Mireya.-

-…Te acordás hermano los tiempos aquellos……-.

Y nosotros en total silencio buscábamos un lugar para escucharlo, casi emocionados. Esperábamos ansiosos y con las manos apretadas aquella parte de la estrofa ….

- Te acordás hermano lo linda que era, se formaba rueda pa´ verla bailar y cuando por las calles la veo tan vieja ….

Y allí entristecíamos nuestro pequeño corazón, al ver que por su viejo rostro, corrían transparentes lagrimones de perlas húmedas. Cantaba bien el Gardel y nosotros sufríamos con él y con su rubia Mireya. Luego saludaba correctamente a su público infantil y seguia su camino. Ahi luego de un corto silencio siempre nos preguntábamos lo mismo ¿será verdad eso  para luego seguir con nuestros juegos. El Gardel, mi cantante preferido en aquella dulce e inolvidable niñez, nunca supimos su nombre real, ni tampoco si aquella bella rubia era el motivo de sus lágrimas, o si quizás había en sus recuerdos de años de juventud, algo que cambio su vida y que lo hizo caminante. Crecimos escuchando sus lamentos en letras de tango entremezclados con nuestros juegos infantiles y se hizo parte importante del paisaje y de nuestra vida. Pero un día, no sé cuando así tal cómo llegó, desapareció sin aviso y para siempre. Solo un dia no estuvo más, nadie lo vio partir,  tomó sus cosas y partió  sin despedidas, sin abrazos, sin un adiós. Una mañana ya no estuviste Gardel y así tal cual como llegaste te alejaste sin ruido. Nadie supo qué fue de ti, un día desapareciste de mi calle, de mi vida, de mi viejo pueblo pero no de mis recuerdos. En silencio desapareciste para siempre y te fuiste quizás por entre las sombras de los álamos del largo y pedregoso camino, cantando bajito tus tangos doloridos.
Y yo aquí a pesar de los años que han pasado desde aquella mi hermosa infancia pueblerina , de vez en cuando al escuchar viejos tangos y entre ellos tu preferido te traigo a mi memoria …

…..te acordás hermano lo linda que era…..

Y allí entre mis recuerdos llenos de melancolía, en un lugar de privilegio de esta pequeña caja llamada corazón , oigo tu voz argentinada cantando otra vez a lo  .... Gardel.

(c) Dolores Gonzalez Opazo
Santiago de Chile 

Dolores González Opazo es chilena nacida en Villa Alegre, pintoresco pueblo de la séptima región, lugar donde conviven estrechamente viñedos y naranjos. Tierra linda , que impregnó en ella el amor por el campo y sus costumbres. Aunque su gusto por la escritura es desde siempre y escribe sobre las costumbres, tradiciones , cuentos y leyendas de su tierra, es desde hace pocos años cuando se decidió a entregar y publicar cada una de sus letras .
En el 2007 gana el segundo lugar en su primer concurso con el cuento " El hijo profesor ".
En el año 2012 fue publicada en la antologia llamada "Cuentos en movimiento" con su cuento " El tren de la medianoche".
En el año 2013 su cuento "Miseria de vida " recibe el maximo galardón en Letras de Chile.
En el año 2015 la revista de narrativa argentina, Archivos del sur publica su cuento " Chicha de manzana " y en el mismo año gana el concurso "Lineas de vida " con el cuento "Natalia historia de una solitaria " cuento publicado en la antologia "Desde la mañana al atardecer".
La Revista Archivos del Sur nuevamente la publica en el año 2015 con " Velorio del angelito" y en el 2016 " Espejo del alma" y " Zapatitos de charol". En el 2017 lineas de vida premia a "El velorio del angelito " y lo publica en la antologia " Recordar soñar y crear ".
Casada con 2 hijos y una nieta a quienes a inculcado el amor por su tierra, las letras, el cuento y la poesía. Actualmente radicada en Santiago de Chile dedica su tiempo a dictar charlas literarias ,sus escritos, cuentos y poemas recordando en cada una de sus publicaciones a la tierra que la vio nue la vio nacer y a quien dedica cada uno de sus logros.

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