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Maritza Morales Valero - Microrrelatos

DEJA VU — ¡Eres una desgraciada!!!!!!!! — me gritaba. Irrumpió a llorar. Pateó con fuerza la puerta y con odio me miraba. Sentí miedo, miedo por mí, por ella. Miré el cuchillo; reposaba al borde del fregadero, tan cerca, pensé que me iba a herir o que se haría daño, siempre lo hacía cuando me culpaba.... Un temblor interno invadió mi cuerpo que se helaba, perdí el color, la sensación en mi vientre, el vacío en mi pecho... mi Deja vu, el que siempre me acompañaba, desde la primera vez que me hizo daño, desde que se lo hizo, desde que enfermó…., desde que me parió. ----------- Las cigüeñas son mudas Mi cabeza apunta al suelo, hacia las nubes mis pies acomodé la postura, observé. Tres alguaciles posaban en trajes inmaculados, proporcionaban ensueños a tres chicas que a su lado retozaban zalameras, manoseaban las esposas: las que someten a rehenes que cargan grises carrozas. A sus espaldas tumultos muchedumbres exaltadas recogía el aire insultos y a unas botellas ...

Emanuel Carrizo - El zapato que no se perdió

El cuento El zapato de no se perdió, de Emanuel Carrizo, resultó finalista en el Segundo concurso de cuentos de tema libre Revista Archivos del Sur (2014). EL ZAPATO QUE NO SE PERDIÓ Detrás del atril, con la espalda encorvada y la sobresaliente nariz apuntando hacia el enorme libro abierto, Javier permanece en silencio. Me acerco a él sabiendo que el ruido que provocaban los tacones de mis zapatos desafía el silencio imperante en la sala de la biblioteca. — Ya tomó el tren — le informo. Javier no se inmuta, sin embargo percibo con claridad el rápido movimiento de sus ojos indicándome que acaba de notar mi presencia. — ¿Liz llegó a tiempo? — me pregunta al cabo de unos minutos sin apartar la vista de las arrugadas páginas del libro. Me acerco hasta la mesa alargada donde Javier ha separado los libros que piensa llevarse y reviso las portadas. — No. Tuvo que esperar hasta el siguiente tren. Javier continúa leyendo en silencio, apartado de la realidad. El ventilador del te...

Reinaldo Edmundo Marchant - Nube

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tapa del libro El lugar donde la Nube Paraba - Reinaldo Edmundo Marchant editorial Amanuense (Chile) NUBE Mi madre no me enseñó a leer ni a escribir, pues ella no sabía. Tampoco me inculcó matemática, lo ignoraba. No pudo adiestrarme en la historia ni la geografía. Permaneciendo en el vientre, aún sin saber cómo era mi cuerpo, le hablaba al Padre y a mí. A ambos no visualizaba. Sólo tenía fe. Esa era su suprema confianza. Al Padre Superior me encomendaba y en mí sembraba la creencia. Cuando fui grande, descubrí que el triunfo de las cosas radica en reconocer que lo Celestial existe, aunque no se toca ni se ve. Ahí está el valor supremo. La convicción máxima. El Padre y yo éramos invisibles ante sus ojos, no así en su corazón. ¡Ahí palpitaba un hálito sagrado que jamás podré describir! Yo la divertía con mis movimientos, el Todopoderoso le entregaba consuelos y esperanza. Todos los menesteres del hogar los realizaba hablando con Él. La escuchaba con oídos sorprendi...

Reinaldo Edmundo Marchant - Luz

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tapa del libro El lugar donde la Nube Paraba - Reinaldo Edmundo Marchant editorial Amanuense (Chile) LUZ Jesús es un amigo. Nuestro buen pastor. Le hablo lo que me ocurre. Nadie escucha con su atención. Todas las cosas imposibles revelo a su Corazón. Sé que el fruto de su Espíritu es amor y perdón. Está montado sobre un asno. Es sencillo y humilde, como la pequeña flor. Jesús es luz en las tinieblas, libera a almas perdidas. Cada día diálogo con Él. Siempre agradezco lo que regala. La aparición del día. Aquel pajarillo que revuela tintineando notas alegres. Esa semilla que alimenta y la dicha que genera la fe. Enseña que a nada se debe temer. Que sigamos caminando con las manos abiertas, a la manera de un ave jugando con el sombrero de un rey. Clemente y piadoso es este amigo. Lo que dice es sabiduría Divina, una deliciosa fuente de agua cristalina. Acompaña sin dejarse ver. Toca el hombro para que se entienda que se encuentra atento por ahí, vigilando el prado de aves ...

Denise Lopretto - ¿Sueñan los androides con tareas domésticas?

El cuento ¿Sueñan los androides con tareas domésticas?, de Denise Lopretto resultó finalista en el Segundo Concurso de cuento de tema libre Revista Archivos del Sur ¿Sueñan los androides con tareas domésticas? Cómo terminé en medio de una pelea a muerte con un robot humanoide es algo difícil de creer, incluso para mí. Pero eso fue exactamente lo que pasó. Un día, al volver del trabajo, abrí la puerta de casa, ¿y qué veo? Una chica de un metro y medio de alto más o menos, muy bien formada aunque de contextura pequeña, vestida con ropa mía de entrecasa. Tenía el cabello rubio claro, lacio, largo hasta la cintura; los ojos, cerrados, y el rostro, inexpresivo. Era hermosa, pero no pude evitar sentir un escalofrío. Un movimiento detrás de ella me hizo saber que Bruno, mi marido, estaba haciéndole algo; tan concentrado estaba que ni se había percatado de mi llegada. Carraspeé un poco y hablé. -¿Y esto? Asomó la cabeza por un costado, alegre como un chico el día de su cump...

Federico Rivero Scarani - El imponderable Señor Azul

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Federico Rivero Scarani El cuento El imponderable Señor Azul , de Federico Rivero Scarani resultó finalista en el Segundo Concurso de cuentos de tema libre Revista Archivos del Sur, con el seudónimo Renato Russo. El imponderable Señor Azul No sé ni cuándo vino ni por qué. Preguntarse esto es valorar el tiempo y el hecho acontecido en ese tiempo. Es por ese motivo que comenzaré a narrar la historia en cuestión, tratando de ser lo más fiel a lo acontecido a pesar de ciertas lagunas mentales sufridas. Tomando un largo café con el Señor Bordoli durante una fría tarde de junio, entablamos una animada conversación sobre diversos temas. El lugar era acogedor, y éramos pocos los que nos encontrábamos ahí. Los afiches y los cuadros sobre la pared inducían a una sugestión inefable en mi espíritu, que sino era de desagrado tampoco era de alegría ni muchos menos. El Señor Bordoli, de más de sesenta años y de un garbo envidiable, pasó rápidamente de una conversación a otra; el tono ...

Aldo Rosales Velázquez - Los bares en Málaga

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Aldo Rosales Velázquez El cuento Los bares en Málaga , de Aldo Rosales Velázquez resultó finalista en el Segundo Concurso de Cuentos de tema libre  Revista Archivos del Sur .   Los bares en Málaga     -Piensa en un lugar, digamos… Málaga, ¿cómo son los bares ahí? Ernesto tiembla al escuchar la pregunta. Cierra los ojos, respira hondo, comienza a imaginar ese lugar, aunque nunca había oído hablar de él. Las calles son rústicas, forradas de piedras lisas y brillantes, color miel, como panecillos duros. Toca la puerta de un edificio que cree reconocer como un bar, aunque no sabría decir por qué. -Tocaste la puerta, eso es raro. Bien. ¿Y te han abierto? Abre un hombre entrado en años, de pelo lacio y escaso, como cabellera de bebé. Contesta el buenas tardes con un español raro, ahuyenta las moscas sobre un trozo de queso en un pequeño plato de bordes desportillados sobre la única mesa. Regresa a su lugar tras la barra y recarga los brazos sobre ella. -¿Es l...