Carolina Pérez
Garganta del diablo - (c) de la fotografía Araceli Otamendi El viaje de Isabella* El diablo enfurecido hace gárgaras con las piedras y expulsa su aliento fresco en forma de vapor. El agua estalla contra las rocas y brama. En el horizonte, el cielo descarga relámpagos sobre el Iguazú. Entrar en la Garganta del diablo con el farol de la luna llena, tiene el vértigo de la alucinación. “El calor es inmenso. Hace meses que no llueve,” dijo la mujer y dejó un juego de toallas. La más nueva, todavía conservaba los hilos que dibujaban “ Hotel Buen Día ”. Me acosté vencida por el sopor del mediodía. El último pensamiento que recuerdo, antes de abandonar la vigilia, fue “no sé cómo será Macondo, pero seguramente debe tener algo de este lugar... más allá de la soledad, claro”. El sonido del viejo teléfono a disco me despertó. “Tiene una llamada desde Buenos Aires señora, es de parte de Carlos. Bueno señora, sí señora, le digo eso. No, el ventilador funciona, lo que pasa es q...