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Adán de Maríass - El condenado

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El condenado Salió de su casa sin mucho apuro. -Tengo todo el tiempo del mundo -se dijo. Dio una media vuelta por la plaza Dos de Mayo, y continuó por la avenida La Colmena. El maletín casi nuevo, la camisa bien planchada, la corbata de colores diversos, el saco y el pantalón a medio camino entre el uso exagerado y el descuido. Venía como pensándose. La noche entraba en él. Recién ayer se enteró de su despido. Para aparentar una realidad que ya no le corresponde, decidió entrar y salir de su casa como lo hacía antes, para que ningún vecino se diera por advertido, siente una comprensible vergüenza. Si bien es cierto queda como un desempleado más en la larga lista de una estadística confiable, eso no le quita el sueño ni lo posterga, tarde o temprano tendrá que pagar los recibos por gastos domésticos, y eso es de carácter inevitable. A no ser que por injustificada necesidad se ponga como asaltante, dato de registro criminalístico que no debe estar en el perfil de s...

Javier Claure C. -Los albinos y la brujería muti

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                                                      La brujería es un fenómeno muy antiguo que, en mayor o menor grado, existe en todas partes del mundo. Durante la Edad Media había brujas buenas y malas. Las brujas de buena cepa daban consejos sobre la fertilidad, el amor y la sexualidad. Tenían conocimiento de diferentes plantas, piedras, cristales, árboles, animales etc. Eran curanderas y para sus rituales utilizaban el fuego, líquidos secretos, hierbas y restos de animales. Su avanzado conocimiento, sobre las cosas y la alquimia de la vida, era considerado como una amenaza en los círculos sociales de varones. A los rituales de las brujas desaforadas, acudía la gente hambrienta por la crueldad y la codicia. Pero t...

Araceli Otamendi - El poder de los números

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El poder de los números Hay cosas que como un agujero negro, te pueden tragar. Una de esas cosas  debe ser el cero. La pantalla flota en el agua, sin cables, sin peligro.   Las tres menos cinco,  enero, año dos mil veinte. Ahora   las cárceles no existen y todo es una gran cárcel, las imágenes se ven como en una pantalla de cine. Hace poco se casó el último rey del planeta. Como en toda simbología, el casamiento se celebró con un ritual y magníficos trajes. Los novios se subieron después a un tren, iba por las calles, era un tren semejante a un gran juguete, donde también viajaba el séquito nupcial. Como parte de la seguridad de la comitiva, nadie podía sustraerse a ello, los seguí desde la pantalla, poco después irrumpieron en la escena varios trenes más. Casi todos iguales, salvo algún detalle. El primero, el del rey y su nueva mujer, enfiló hacia un bosque. El segundo, hizo casi el mismo camino   y se perdió detrás de una fuente. El tercero y el ...

Cecilia Prada - Noches de años dorados*

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Cecilia Prada Noches de años dorados           Doménico tenía rastas y olía mal. Con el cabello graso y tirante hacia los lados de la cabeza él trenzaba sus rastas que ataba atrás. Ella nunca había visto un hombre con rastas. Empujó  a su madre y comenzó a reír. Su madre dijo que él era napolitano y que en su  tierra los hombres llevaban el pelo así. Y que  ella dejara de reír, porque era feo que una  muchacha estuviera riendo en la iglesia. Doménico era uno de los hombres más importantes que iba a cantar la Novena de Navidad en el Santuario del Corazón de Jesús. Todos hombres parecidos a su padre, medio gordos, medio viejos, se saludaban levantando el sombrero en la puerta de la iglesia. Algunos sólo hablaban en italiano, y fue así que ella aprendió que   buona sera quería decir buenas noches y no tenía nada que ver con la cera Parquetina que pasaban en el suelo. Importantes, separados de las mujere...

Magda Lago Russo - La caja de Nyco

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LA CAJA DE NYCO                                               Inés Álvarez de Torres es una mujer de temple fuerte, segura de sí misma, que lo encubre con un trato amable y cortés. Su actitud frente a la vida es optimista y no permite flaquear ante los inconvenientes. Su vida social es muy activa, su foto se encuentra en las revistas más conocidas junto a personajes destacados en el arte y la cultura. Nicolás Torres Jiménez, su esposo, había recibido de sus ascendientes una editorial muy conocida en el país por donde pasaron hasta su muerte, los escritores de todas las épocas. Inés provenía de una familia donde la lectura era una de las disciplinas más importantes, por lo tanto al casarse con Nicolás aumentó el aporte formativo para la prosperidad de la empresa. A través de los años, conocieron autores que se hicieron famosos  con ...

Reinaldo E. Marchant- Me gusta más cuando la sueño (fragmento)

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Reinaldo Edmundo Marchant Me gusta más cuando la sueño (novela-fragmento) Alguien tal vez se pregunte por qué he decidido soltar a los bichitos que dormían en mí y sólo puedo responder: "ni yo lo sé. Simplemente tenía que hacerlo". Sí he dispuesto todo esto para que dejaran de comentar que parecía estúpido y boquiabierto  el día completo. He de afirmar sin tardanza: lo que sostienen tus manos no es una novela. Es la puerta que abrí para que toquen mis carnes. O la inercia vital que las sacude. Hasta ahora nadie conoce mi nombre y ello me enaltece. Quedaré agradecido si descubren al hombre que se oculta en la montonera de colores. Al hombre aislado, sin relación con los demás, que viene a ofrecer el amor de sus movimientos, retablo que se desborda en inocencia (perdón por hablar con este modo: no tengo otro). He amado profundamente un sueño y no sé qué significa. Lo mismo que la vida, que un día comienza y nunca se sabe como termina. Ya ...

Sofía Santaclara

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Lacrimatorio Hoy se ha roto el frasco de las lágrimas, hace algún tiempo decidí que algo que dolía tanto debía de ser valioso, dolor en esencia, y se me ocurrió coleccionar lágrimas, las vertía ahí, en un antiguo frasco de perfume, alargad o y transparente, ese cristal que tanto me gusta, el sistema era sencillo, sólo tenía que encajar mi ojo en su boca y arrastrarlo con cuidado, por mucho que me pareciese que había llorado, apenas aumentaba el volumen, deben de ser densas mis lágrimas. Era su castigo, hacerlas cautivas, como si de una pócima se tratase, me gustaba observarlas dolor en estado líquido. Hoy necesité usarlo y me escondí con él y me resbaló de las manos y se rompió y me quise morir de la rabia, o de la pena, todas por el suelo, derramadas por segunda vez, y quise llorar, y no pude llorar, pues no tenía donde guardarlas y las necesitaba con las otras, todas mezcladas, todas distintas, cada una de un sitio, porque las hay que duelen en el pecho, en la cabe...