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La segunda caminata por el Polonio* - Tamara Smerling

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Tamara Smerling La segunda caminata por el Polonio, de Tamara Smerling es el cuento ganador del concurso Todos los juegos en la categoría mayores de 30 años. La segunda caminata por el Polonio   Un grupo de familias deambulaba con sus hijos por las costas uruguayas durante el verano de 1989. Yo tenía once años. Habíamos llegado a La Paloma junto a mis tíos, mis primos y unos amigos. Se trataba de un balneario donde se erigía desde una casa con forma de máquina de escribir hasta un faro que irradiaba luz durante todas las noches para señalizar la travesía a los barcos: Un marco con características grandilocuentes para una niña que recién comenzaba a descubrir el mundo. Sin embargo, la experiencia de la ciudad con nombre de pájaro, no quedaba allí: Solo unos pocos kilómetros más al norte, les habían comentado a nuestros padres que existía otro paraje, un pueblo de pescadores perdido en las costas del mar Atlántico que era las delicias de los buenos gourmets porque all...

Njongal Jigeen: La ablación - Tere Marichal Lugo

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                                    N jongal Jigeen: La ablación                                                             135 millones de mujeres de todo el mundo han sufrido la clitoridectomía. En cualquier caso la ablación es una agresión  que tiene graves consecuencias físicas y psicológicas y forma parte de los mecanismos de opresión de  las mujeres, ya que está destinada a controlar la sexualidad de las mujeres y a veces a aumentar el placer de los hombres a costa de ellas. Cada año dos millon...

Te lo prometo* - Iván Manuel Gazzo

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Iván Manuel Gazzo Te lo prometo es el cuento ganador del Concurso Todos los juegos organizado por la revista Archivos del Sur, en el marco de su décimo aniversario, en la categoría menores de 30 años. Te lo prometo  Lucrecia se atrevió a bajarse del bondi… Penumbra la madrugada. Lento Chevrolet , de modelo 47’   flotando directo a “ Temperley ”… Su número de la suerte: 278 Deslizando sus piernas en bosques pintados sobre la vereda… Sus tacos altos, y una extensa pollera. En el suelo había arañas rojas. Sonó el primer bandoneón. El charco vidrio, pisando su mirada… Dio cuenta. Entre vueltas, un viento la arrastró a una avenida, dónde las raíces negras se entrelazan entre los semáforos… Tan lejos se sentía, remota… En líneas del frío campo. A huida de toda gente y con el rastro de sus huellas en la arena asfaltada. Mitades precisas… Concierto dividido en la ciudadela.  Atravesando autos, y el c...

Noche sin maquillaje- Araceli Otamendi

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Aprendí a maquillarme mirando a mi madre y a una de mis tías, cómo se pintaban delante de un espejo. Era toda una ceremonia y yo las imitaba. Primero fue en los juegos infantiles: sacar las pinturas de una cajita y embadurnarme la cara con base, los ojos con sombra verde, los labios pintados de rouge. También el rubor en las mejillas. A los dieciseis años aprendí a ponerme pestañas postizas, era todo un ritual. Los ojos me quedaban grandes como arañas además de sombra plateada y azul en los párpados. Yo era feliz así, con esa cantidad de pintura en la cara, me hacía sentir grande, me hacía sentir que pertenecía a esa familia de tantas mujeres que competían entre sí para ver cuál era la más linda, la mejor vestida, la más arreglada. Por consejo de una profesora de matemáticas nunca quise salir con ningún chico del club. Ella contó una vez que en los vestuarios el padre había escuchado cosas aberrantes de la mayoría de las mujeres del club, las decían los hombres y él n...

Adán de Maríass - El condenado

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El condenado Salió de su casa sin mucho apuro. -Tengo todo el tiempo del mundo -se dijo. Dio una media vuelta por la plaza Dos de Mayo, y continuó por la avenida La Colmena. El maletín casi nuevo, la camisa bien planchada, la corbata de colores diversos, el saco y el pantalón a medio camino entre el uso exagerado y el descuido. Venía como pensándose. La noche entraba en él. Recién ayer se enteró de su despido. Para aparentar una realidad que ya no le corresponde, decidió entrar y salir de su casa como lo hacía antes, para que ningún vecino se diera por advertido, siente una comprensible vergüenza. Si bien es cierto queda como un desempleado más en la larga lista de una estadística confiable, eso no le quita el sueño ni lo posterga, tarde o temprano tendrá que pagar los recibos por gastos domésticos, y eso es de carácter inevitable. A no ser que por injustificada necesidad se ponga como asaltante, dato de registro criminalístico que no debe estar en el perfil de s...

Javier Claure C. -Los albinos y la brujería muti

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                                                      La brujería es un fenómeno muy antiguo que, en mayor o menor grado, existe en todas partes del mundo. Durante la Edad Media había brujas buenas y malas. Las brujas de buena cepa daban consejos sobre la fertilidad, el amor y la sexualidad. Tenían conocimiento de diferentes plantas, piedras, cristales, árboles, animales etc. Eran curanderas y para sus rituales utilizaban el fuego, líquidos secretos, hierbas y restos de animales. Su avanzado conocimiento, sobre las cosas y la alquimia de la vida, era considerado como una amenaza en los círculos sociales de varones. A los rituales de las brujas desaforadas, acudía la gente hambrienta por la crueldad y la codicia. Pero t...

Araceli Otamendi - El poder de los números

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El poder de los números Hay cosas que como un agujero negro, te pueden tragar. Una de esas cosas  debe ser el cero. La pantalla flota en el agua, sin cables, sin peligro.   Las tres menos cinco,  enero, año dos mil veinte. Ahora   las cárceles no existen y todo es una gran cárcel, las imágenes se ven como en una pantalla de cine. Hace poco se casó el último rey del planeta. Como en toda simbología, el casamiento se celebró con un ritual y magníficos trajes. Los novios se subieron después a un tren, iba por las calles, era un tren semejante a un gran juguete, donde también viajaba el séquito nupcial. Como parte de la seguridad de la comitiva, nadie podía sustraerse a ello, los seguí desde la pantalla, poco después irrumpieron en la escena varios trenes más. Casi todos iguales, salvo algún detalle. El primero, el del rey y su nueva mujer, enfiló hacia un bosque. El segundo, hizo casi el mismo camino   y se perdió detrás de una fuente. El tercero y el ...